dimarts, 3 de gener de 2012

de las fuentes del Nilo a las cumbres del Monte Kenia, entre noviembre del 2011 y enero del 2012




Hola a todos los que estais al otro lado. Empezamos el año con nuevo blog. Desde la última vez que escribí hemos recorrido unos cuantos kilómetros, muchos de ellos esquivando baches y agujeros del tamaño de piscinas, y entretenidos con el barro y los rios que dejan las épocas de lluvias en África.
 

La salida de Uganda fue tranquila, disfrutando los últimos dias del pais en Jinja, donde supuestamente el Nilo nace. Supuestamente porque son varios los lugares que se declaran como ser su fuente principal, aunque no es rara tanta disputa después de ver tanto lago y afluente en esta zona del este de África. Lo que si es seguro es que aquí el rio se separa, se despide del lago Victoria encaminándose en su largo camino hacia el Mediterraneo. Si el lugar en sí no es espectacular, sí lo es el hecho de sentarse a su orilla y soñar en el viaje de esa corriente naciente y dejarse llevar en ella en los miles de kilómetros que recorrerá hacia el mar. 

Salimos de Uganda por una pequeña frontera remota a las espaldas del monte Elgón. Por la parte ugandesa el acceso por pistas definitivamente inmejorables. Una vez llegados Kenia la cosa cambia. Solo para llegar a la oficina de Migración empezaban los socabones y las piedras. Unos minutos después ya estabamos sentados en la oficina del jefe de la policia, el cual efusivamente nos invitaba a pasar la noche en la frontera y a cenar todos juntos. Más tarde y con los sellos en los pasaportes, Sofia estaba en plena negociación con el tipo de customs para que nos dejaran entrar sin el maldito carne de passage. El jefe, via telefono y desde Nairobi, habia empezado con el discurso de que al país no entrabamos sin el documento, y Sofia habia respondido con que nos quedariamos a dormir en la frontera hasta que encontraramos una solución. Al final, como no, con paciencia, sonrisas y un no insistente a las cervezas que pedia el tipo que le pagaramos, nos dejaron entrar con un documento de importacion temporal, como habia sido lo habitual hasta entonces. Si digo yo que a Sofia hay que hacerle un monumento, porque santa paciencia y coraje el que la niña tiene para meter goles y que todos queden contentos.
 

Saliendo de la frontera nos habian dicho que la pista era mala pero practicable,.. pero para una furgo, o para una moto? solo habia que rezar para que no lloviera, valor y al toro. Que sufrimiento fue llegar al asfalto. De todas formas Lo bueno de las pistas siempre es la gente. esos lugares remotos, poco frecuentados por los muzungus, los campos cultivados, la sorpresa de la gente, sus saludos,.. fue una gran entrada a Kenia, por los rincones perdidos del país.



Encaramos la furgo hacia el norte, para acercarnos a Marrich Pass, una zona de colinas y rios, compartida entre Pokots y Turkanas. Después de un par de días caminando por senderos perdidos, haciendo pequeñas cumbres en los alrededores, evitando algunas black mambas y grandes lagartos, aparcamos la furgo y nos metemos en un bus hacia Lodwar, en la tierra de los turkanas, a pocos kilómetros de las orillas del que llaman el lago de Jade, el turkana.

El pasiaje desde Marrich es muy bonito , aunque la gente nos dijo que tenia mucho que ver la recien epoca de lluvia, lo que hace que todo tenga un tono verde y la acacias brillantes, cuando lo normal es polvo y aridez el resto del año. Sea como sea, nos pareció un lugar mágico, con los primeros camellos sobresaliendo entre los arbustos y las casitas turkana apareciendo y despareciendo entre el polvo que levantaba nuestro destartalado bus.

 

En el autobus conocimos a Peter, un pastor religioso local que nos invitó a pasar un par de días en su casa de Lodwar, que tiene en un pequeño terreno desértico a unos cinco km a las afueras de la ciudad. Aceptamos su invitación y con ella nos pasamos la mayor parte del tiempo durante la primera cena matando arañas enormes y vigilando los pies para evitar ataques sorpresas. Esta parte de Kenia es muy árida y pobre. Da la sensación de que alguien la abandonoçó y se olvidó de ella, pero ahí reside quizás su interés. Los turkana son difíciles de definir, tanto como de conocer.  Una parte de la población renuncia a la tradición, como nuestro anfitrión, y ve a los turkanas tradicionales como gente prehistórica obstinada en no modernizarse y a mejor su calidad de vida, y por otro lado están los que siguen las tradiciones al pie de la letra como desde hace siglos, sin plantearse la vida desde otro punto de vista. Conviven y sobrevivien en una de las regiones más sorprendentes del planeta.
 
Sorprenden por el estilo punk de los peinados, los piercings en las orejas y en el mentón, la decenas de collares multicolores en las mujeres, sus mantas, las pulseras cuchillo, los sombreros, las orejas, las caras arrugadas en las personas mayores y curtidas,los bastones, los banquitos. Desde un punto de vista occidental, son una auténtica obra de arte con patas, y con mucho estilo.
 

Desde Lodwar fuimos unos días a Kalokal, que está a menos de una hora a pie de la orilla del lago. Nos quedamos en la casa de unos amigos de Peter, la familia de  Mama Claire, que nos han demostrado que la hospitalidad keniata es increible.
  












Esta zona, aun y ser tan seca y árida, es preciosa y merecible pasar tiempo en descubrir. Las orillas del lago aquí no son tan accesibles como de costumbre, pero conseguimos una barca local que nos llevó a algún pueblo costero que parecia el mismísimo fin del mundo abrasado en llamas. Quizás si que sean las tierras donde dicen se encuentra el eslavón perdido, quien sabe.
 
  


Volvemos con cierta melancolia de lo que dejamos atrás, para reencontrarnos con la furgo, que hemos dejado en un camping en Marrich Pass. Ponemos rumbo a Nairobi parándonos en el lago Bogoria y en la Reserva del lago Baringo. Millones de Flamingos rosados, algunas cebras y antílopes, y unas fuentes de aguas termales donde no hay quien meta ni un dedo si no quieres achicharrarte. Un bonito lugar para parar y descansar.

  

Vamos unos dias a Nyahururu y a Rumuruti, una zona básicamente Samburu, que por apariencia y cultura parecerian masaais. Aquí hay unos rangers del Kenya Wildlife Services que nos dejan acampar un par de dias en su estación y nos dicen que ni se nos acurra ir con al furgo más al norte, uno por el estado de las pistas, y otra por la maravilla de vehículo que tenemos. Les haremos caso.

Después de algunas peripecias llegamos a Nairobi. Al nuestra llegada le teniamos un tanto de respeto, ya que no teniamos muy buenas referencias de la ciudad (con el mote de Nairobery), y con las experiencias en Sudáfrica, habíamos acabado siendo muy paranóicos. Contráriamente a lo esperado es una ciudad tranquila y moderna, con su caos pero ni mucho menos al nivel que esperabamos. Es una señora capital moderna, organizada, limpia y con un centro ciudad muy a lo occidental. Siendo una ciudad con una población blanca muy alta, nos extraña no ver casi a ni uno caminando por las calles, lo que nos da a sospechar que o algo de razón tiene la fama, o es que el blanco en África no deja de vivir entre burbujas y paranoias. Por nuestra parte, y por el dia, nos da mucha tranquilidad y enseguida aprendemos a movernos.
Aquí enseguida nos pusimos a investigar en las embajadas de España, Francia y Etiopia, donde definitivamente descubrimos la imposibilidad de conseguir la visa Etiope. Esta visa la conceden solo en el aeropuerto a la llegada a Addis Abeba o en tu país de residencia, en mi caso, está en París porque España solo tiene consulado honorario y la representación oficial etiope más cercana es la parisina. Por suerte conocimos a un francés que iba a pasar las fiestas navideñas a París y le hemos dado la encomienda de tramitarnos las visas en Francia. Estamos en vilo porque aun no hemos recibido ninguna noticia suya desde entonces. A ver que nuevas tenemos para el dia 8 cuando vuelva.

Aquí en Nairobi nos juntamos con Emmanuel, un amigo fracés de Sofia que ha venido a pasar tres semanas con nostros aprovechando sus vacaciones navideñas. De buenas nos dirigimos los tres a la Reserva Nacional Masai Mara. Los últimos 70 km de carretera de acceso al Parque son una auténtica tortura, en un Increiblemente mal estado, que nos hace sufrir por la trasmisión de la furgo que ya sabemos desde hace tiempo que en cualquier momento puede morir, y la pista no da prácticamente metros de tregua. Afortunadamente llegamos al Masai Mara sanos y salvos y podemos disfrutar de un paisaje bellísimo, con ese verde hermoso hasta el horizonte, con sus colinas y una fauna variada y abundate. Bellísimo.
  

 
Es una lástima que algunas pistas del parque no son accesibles en esta época, con mucho barro, e incluso algunas cortadas por pequeños riachuelillos donde se ven los cocodrilos desfilando, quizás esperando que algún turista quede atrapado con su furgo y tengan que bajar a empujar, y así saciar su apetito. Nosotros, preferimos darnos la vuelta. A uno se le quita la valentia cuando tiene a uno de esos bichos delante!

Al atardecer salimos del parque por otro de los accesos, para evitar la pista de la mañana que nos habia hecho, como dicen por aquí, el masaje africano gratis, porque un chofer nos confirmó que esta otra estaba en mejores condiciones. Así que ya acostumbrados a escuchar a los africanos, sabiendo que hay muchos números de que no tengan ni idea, pero rezando para que tenga razón, para allá fuimos. A los pocos metros de haber salido encontramos ya una pequeña poza de agua. A partir de ahi vemos que esta pista no es tan rugosa pero que abundan los charcos, el barro y los pasos de agua inundados. La furgo va saliendo de todos los obstáculos con una autoridad sorprendente, como se suele decir, ¡ una máquina! Al rato de un poco de adrenalina, patinazos y embrague llegamos a un paso con un camión bien clavado en el medio lo que obliga a desviarse paralelamente entre agua, barro y una rampa muy patinosa. Ni a la primera, ni a la segunda. La furgo se queda en el medio, y de intentar salir y me imagino que de la presión ejercida por el barro, una de la ruedas queda mirando pa´ Madrid y la otra pa´ Mallorca, así que en medio del barrizal y antes de ponernos a llorar, miramos a lado y lado que no haya cocodrilos, nos ponemos a desmontar cuatro cosas, dos golpes de martillo, montamos de nuevo, y las ruedas parecen más o menos paralelas (no se por qué), cosa que hace más fácil que si alguien viene, nos arrastre fuera del agua y ver lo que se puede hacer.
 

Un 4x4 nos saca del lio, y una vez fuera vemos que podemos conducir ya que todo parece más o menos normal. RARO. Y siguiendo el instinto de supervivencia, carretera y que pase lo que tenga que pasar,y nos vamos pal Lago Victoria a descansar de tanto susto.


Puestos a que Emmanuel vea alguna a cosa étnica interesante, y que a nosotros nos habia gustado mucho, volvemos a la zona Samburu en Rumuruti. Allí disfrutamos de un dia de mercado entre Kikuyus, Pokot, Samburus, Turkanas,.. un auténtico festival de disfraces, y para los jovenes un baile de gallos, mostrando sus armas, sus peinados y bisuteria de plástico chino,.. y algunos a la última moda, poniéndose flores de plástico en la cresta del pelo. Creo no haber visto nada más kitsch en mi vida. Aquí no hace falta hacer mucho. Sentarse y a observar.

Todo muy bonito pero ya estamos echando de menos las montañas. El monte Kenia es el más alto del país con alguno de sus picos superando los 5100 mtrs, y la segunda más alta de África después del Kilimanjaro. la zona está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco des del 97. Nosotros hemos hecho una ruta de 4 dias, cruzando el parque de oeste a este, y haciendo la Punta Lenana que roza los 5000. La verdad que merece los títulos de la Unesco por la belleza del paisaje y la vegetación ...

 
 

Volvemos a Nairobi con la pilas que siempre dan hacer un poco de montaña, dejamos la furgo bien aparcadita  y en un bus nocturno vamos a Mombasa. Viajamos unos pocos kilometros al sur, a Diani y volvemos a las temperaturas tropicales y humedas, las playas de arena blanca y palmeras. Con ello, vienen los masaais vendiendo artesania y buscando blancas, los pesados vendiendo tours y safaris, y los millones de capitanes de barco ofreciendo idílicos buceos con los delfines. En definitiva, a la playa no se vienen a descansar! Me imagino que por eso la mayoria de turistas se encierran en complejos turísticos con playas privadas, para tostarse a lado y lado sin que nadie les rompan las horas de relax. Lo más dificil en estos sitios puede que sea los problemas que tiene los locales para entender que hace un blanco tostandose al sol, sin hablar con nadie, viendo como poco a poco su cuerpo va pasando del blanco al rojo por segundos, y que disfrute con ello! Y como lo van a entender?

y bueno, un poquito de snorkel aquí, un poco por allá y nos vamos pa Mombasa. Que ciudad! bonita, sucia, caótica, interracial. Merece una visita si te gustan las ciudades en las que más vale tener los ojos abiertos y los estímulos preparados. Genial.

De nuevo en Nairobi, dejamos a Emmanuel en el aeropuerto después de estas tres semanas que han pasado volando, y aquí los presentes nos encaramos de nuevo al futuro inmediato, la visas de Etiopia y Sudán, y encontrar a alguien de confianza que le pegue un vistazo a la transmisión de la furgo, porque después de lo del Masai Mara algo quedo afectado, y hay que mirarlo bien porque las pistas que conectan Kenia con la frontera de Moyale en Etiopia, hemos escuchado son de las peorcitas.

En definitiva estas semanas en Kenia han sido toda una sorpresa, sobretodo en la gente. Los keniatas tienen un punto diferente con el resto de paises, y el nivel educativo medio es mucho más alto, en los temas de conversación de la gente, tanta en urbe como en zonas rurales remotas. Es un país que ya sea por el proceso de colonización distinto, o por el proceso de modernización, destaca en un nivel educativo más formal. Todo eso mezcaldo con la cantidad de tribus repartidas por el país es superinteresante. A nosotros nos ha gustado.

Ya os iremos poniendo al día de como van las cosas, y en caso de que no consigamos las visas, plantear otras posibilidades. Os deseamos de corazón lo mejor, mandamos miles de abrazos, besos. Amor incondicional y como siempre no os penseis que no os echamos de menos,.. más de lo que os podais imaginar

jordi

"en mi mundo .. en mi camino"