dilluns 9 d’abril de 2012

Piramides sudanesas, el casi naufragio en el lago Nasser, las piramides de Giza, la cumbre del Monte Sinai! Hay alguien ahi???? por los abriles del 2012

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 Tiene narices el tema!!



Salimos de Gondar con el Carné de Passage que nos había enviado David. Una vez en la frontera de Metema con el maldito papel todo eran sonrisas y alegrías, e incluso los aduaneros nos invitaron a cenar, lo que sería nuestra útlima Injera.
A la mañana siguiente cruzamos a Sudán, junto a un comboi de la UN que consistía en unas 20 tanquetas recien pintaditas de blanquito inofensivo, algunos camiones cisternas y otros con containers enormes.  Por lo que se ve, la separación entre el Norte y el Sur de Sudán va a dar "guerra" para rato. Sabemos que hay zonas del país en conflicto pero que si uno sigue la ruta principal y no se acerca a la nueva frontera ni a la zona de Darfu, el país respira tranquilidad.
Al cruzar la frontera el horizonte se vuelve plano. Dejamos atrás las montañas abisínicas  para el placer de la furgo. Las carreteras están en un buen estado y prácticamente no hay coches  circulando. Lo más común son viejos camiones Bedforts que transportan tanto pasajeros amontonados en la caja de atrás como todo tipo de mercancias. Son verdaderas obras de arte multicolor conducidos en contraste por tipos vestidos con yelabia y turbante blancos como la leche.

 De vez en cuando cruzamos el Nilo Azul y es en sus orillas donde la tierra se vuelve de un verde brillante en contraste con la aridez y sequía de todo lo que le envuelve. La primera parte del camino hacia la capital apenas está habitada, y en las poblaciones ocasionales que encontramos resaltan de nuevo los minaretes finos y puntiagudos, que parecen estirarse para tocar las manos de Alá y que repiten el incesante Ala ilaja ilaj Ala, Ala akbar y el Mohamed rasur Ala, mientras llaman a la hora de oración. (no hay más dios que Alá, Alá es Grande, y Mahoma es su único profeta)
Una vez en Khartoum toca registrarse, sacar el permiso de viaje al norte y otro para tomar fotografías. País burocrático como los haya. Perdida de tiempo y dinero. Tenemos una visa de dos semanas, aunque extensible fácilmente en la capital y que en un principio no haremos, ya que son 50 dolares extra.
Khartoum es la ciudad donde se juntan los dos Nilos, el azul y el blanco.  Después de haber visto los dos lagos en los que nace cada uno de ellos, uno en Uganda y el otro en Etiopía, al fín vemos  donde tiene lugar su reunión hacia el Mediterraneo. Ellos si que viajan!
Aunque sea un lugar con nombre, plantada en medio del desierto y con el Nilo por medio, la ciudad sorprende por la sofisticación de los nuevos edificios y hoteles que están creciendo, y que parecen más digno de un futuristico Dubai que no de una humilde Khartoum. Algunas torres de formas ahuevada y en tonos azulescos le confunden a uno.
 Llamamos por telefono a un fixer de Wadi Halfa para que nos diga cuando hay ferry hacia Egipto y nos dice que en tres días sale uno, y que no sabe cuando será el próximo, quizás no lo haya en un mes. Las fronteras terrestres entre estos dos paises están cerradas y la única manera de pasar es cruzando en barco el lago Nasser desde Wadi HAlfa hasta Aswan, ya en Egipto. Tenemos una cantidad enorme de kilómetros hasta Wadi y un hermoso país por delante, pero el miedo a perder este ferry es grande y sabemos de viajeros que esperaron  tres semanas para embarcar el coche, por lo que es muy posible que la información del fixer no sea ningún farol, así que decimos plantarnos en al puerto en un máximo de tres días.


Para ello cogemos la ruta larga, para cruzar desiertos increibles y parar en varios de los sitios arqueológicos de la Nubia faraónica que aparecen entre bellas dunas doradas, como las pirámides de Meroe. La verdad es una pena estar cruzando tan rápido, es un país apetecible de ver con calma, pero ya hemos tomado la decisión y la furgo saca humo hacia Wadi Halfa.

Nuestro Fixer nos recibe en su casa, como buen Nubio , pero para nuestra decepción el barco aun tardará dos días más en salir. Con lo bien que nos hubieran venido esos días de más en nuestro camino al norte. Pero parece ser que es poco predecible. Después de ver el barco y la zona de embarque,  uno entiende el  por qué. Al final embarcamos la furgo después de hacer algún que otro malabarismo en el puerto con dos camiones... 
 


Nosotros deberemos esperar unos días más hasta que llegue el ferry regular de pasajeros. Con un poco de suerte llegaremos a tiempo para desembarcar la furgo nosotros mismos.
Martin y Marco han llegado para tomar el mismo ferry de pasajeros, ya que a ellos les permiten meter la motos pagando un poco más y mucho más sencillo!

El ferry de  Wadi Halfa es un destartalado barco de dos plantas interiores y una cubierta. La mayoria de los hombres de abordo se reunen a la hora de la oración ocupando prácticamente todo el espacio de cubierta durante una media hora, haciéndolo a turnos porque no caben todos al mismo tiempo, algunos sobre sus alfombras, otros sobre la superficie metálica buscando La Meca detrás de las dunas arenosas que asoman en las orillas del lago Nasser. Las mujeres y los niños tienen otorgado su lugar, y no se ve a ninguna pasearse por la cubierta. Solo algunas asomando la cabeza desde sus camarotes privados, y las menos privilegiadas  pasan el rato en los incómodos bancos de la sala común de pasajeros.

Después de una pobre cena que nos proporcionan con el mismo billete, nos acostamos en  cubierta, donde sopla un viento frio e intenso, pero que apetece más que el bullicio y la suciedad de abajo.  A media noche estamos navegando no muy lejos de la costa y podemos apreciar uno de los templos más espectaculares del antiguo Egipto, el de Abu Simbel.
Nos metemos en los sacos acurrucadísimos bajo los botes salvavidas, huyendo del frío de la noche. De repente, cuando el sol del amanecer apenas ha empezado a asomar, sentimos un brusco golpe en el barco que nos despierta. El barco se ha parado de golpe en medio de las aguas.
 Con  las legañas pegadas en los ojos y el cuerpo aun agarrotado dentro del saco vemos como la gente empieza a correr de lado a lado en  busca de los chalecos salvavidas y de los pocos flotadores  de los que dispone el ferry. Los pasajeros (solo de genero masculino!) empiezan a subir a cubierta. 
 
Sentimos que el barco empieza a inclinarse y un cierto ridículo pánico empieza a apoderarse de todo el mundo. Se rumorea que hemos chocado  contra otro barco, pero no hay rastro de otro objeto flotante!. Descubrimos al rato, asomando la cabeza por la borda, que hemos colisionado contra una roca, más aun, el barco tiene la proa subida en una pequeñísima isla rocosa. 

El ferry coge una inclinación que intimida pero que parece ser no resulta por la entrada de agua en el casco, sino por la posición del barco sobre el montículo, aunque aun todo el mundo está pendiente en si nos hundimos o no. Para más colmo, el barco debería estar mirando al norte y en cambio está encarado al sur,.. "..señor capitán, ¿no se habrá usted dormido?.."


 Estamos todos atentos durante un buen rato esperando la reacción del barco que parece que al final no se hunde, no hay agujero ni daño mayor, pero tras varios intentos del capitán de desencallar el barco  de encima de la roca, no  hay  forma de sacarlo. Entre tanto algunos de los pasajeros rezan cómicamente con los chalecos salvavidas de color naranja fosforito, imagino que pidiéndole a Alá que nos saque del apuro y que no nos hundamos (seguro que eran los que no sabían nadar!!), mientras otros recogidos en algún rincón del barco leen el Corán entre alboroto y gente corriendo arriba y abajo. Parece que sus pregarias son escuchadas, y no entra más agua que un par de palmos en la parte de popa debido al oleaje  y la inclinación. Amén.


 El lago Nasser es conocido por la fierecidad de sus enormes cocodrilos del Nilo. Mejor no pensar que podría pasar si todos fueramos al agua. Entre cocodrilos, lo fria que está el agua, y lo lejos de las orillas la cosa no pintaba bien.
Lo que podría haber sido una auténtica desgracia, acaba solo como susto. Doce horas después un ferry idéntico a la hojalata en la que viajamos acude al rescate. 
El recien llegado hace una maniobra en la que se pega como si fueran uno, lado contra lado. En algo más de una hora se transpasa de uno al otro toda la mercancia y los aproximadamente 300 pasajeros de abordo. Lo más difícil ha sido mover las motos de Martin y Marco, pero donde no han faltado manos para hacerlo.

 Pasada la media noche llegamos a Aswan, casi besamos el suelo, aunque no nos da ni tiempo porque aun y  en un estado de somnolencia avanzado, nos toca arreglar todo el tema de visados y pasaporte. En el puerto nos espera las camaras de la prensa y TV, .. y por tan gran alboroto la compañia nos acaba pagando alojamiento en la ciudad, me imagino que para limpiar un poco su mala imagen delante de las camaras ante el desastroso desatre. Señoras y señores, ¡Bienvenidos a Egipto!
La barcaza que trajo la furgo aun está en el puerto, lo que podemos llamar una suerte, porque voy a ser yo quien la desembarque. El inconveniente es que por el nivel del agua no va a ser fácil sacarla, sobretodo porque la rampa está muy inclinada y  desciende al agua directamente, por lo que aun hay unos pocos metros hasta alcanzar tierra firme. Al bajarla, toca hacerlo de  culo, y se clava en el barro del agua. Después de mucho embrague, tensión y esfuerzo, ¡la furgo sale!
 Ahora a arreglar papeles.

Egipto es el país más complicado, burocrático, exigente y caro del África para entrar con tu propio coche. Necesitas un seguro nuevo, el carné de passage debe de estar a tu nombre, y tienes que cambiar la matricula por una nacional. Todo ello no sería problema sino fuera porque es carísimo y pierdes prácticamente un día para hacerlo. Para tanto trámite necesitas un intermediario, que se lleva su comisión pero te ahorras el dolor de cabeza. Entre esto y el precio del ferry, entrar en Egipto no es demasiado rentable, pero era definitvamente el único camino. Aun y que el carné no está a mi nombre, tenemos la suerte de que el tipo de customs está medio cegato, digo yo que se ha dejado las gafas en la casa y no se dá cuenta del detalle. El tipo para leer y escribir se ponía  a un dedo de los papeles. En mi vida he visto cosa igual. Es día de suerte!
Después de un día entero para arreglar todo el papeleo, la furgo ya está en las carreteras del Egipto faraónico. El siguiente  problema en el país será la dificultad de encontrar diesel. En la primera gasolinera ya pasamos más de una hora en la cola peleando con unos y otros para poder llenar el tanque y las garrafas. Vale la pena pelear, el precio del gasoil no supera los 10 ctms de euro por litro!!!!!!!!

Aswan, es lo opuesto a todo lo que habiamos visto hasta ahora en el viaje. Un magnifico paseo parte la ciudad y el Nilo, lleno de locales, restaurante, cruzeros de agua dulce y falucas turísticas.  Autobuses llenos de europeos aparecen y desaparecen en las esquinas. Pequeñas golondrinas pasean grupos de turistas hacia la Isla ELefantina. Pensamos que vemos esto en uno de los momentos  menos turisticos  del país, en el que la gente tiene miedo a venir por la situación política actual.

Carretera y ya estamos siguiendo la estela del Nilo hacia Luxor. Visitamos el Templo de Karnak, algunas tumbas en el Valle de los Reyes y las tumbas de los Nobles.  Temía que nada me iba a sorpender después de haber crecido en una cultura en la que magnifica contínuamente el antiguo egipcio, te muestra imagenes y documentales de lo que vas ver si lo visitas, y parece que no da margen que veas algo nuevo. Pues estaba equivocado. Hay tantas cosas que ver que desconocia, que lo poco que he visto me ha dejado anodadado.Chapó.




En la carretera hacia el Cairo paramos a repostar en Al Manya. Sofía consigue que nos llenen las garrafas, porque sinceramente yo nunca lo hubiera conseguido. Entre los gritos y la agresividad  de los egipcios para conseguir diesel, yo me siento completamente frágil, débil, impotente. Realmente es una lucha de energia,.. y sin hablar árabe, es mil veces más difiícil. El manager de la gasolinera nos llena dos garrafas de 20 litros, y por lo menos así nos aseguramos poder entrar en Cairo y salir sin tener que volver a buscar diesel en esa gigantesca ciudad de más de 20 millones de personas a la que nos estamos aproximando.
Un par de kilómetros saliendo de la gasolinera, la tercera marcha salta de su posición, y al volver a ponerla la furgo no avanza. Las marchas entran, el embrague va,  el motor sigue en marcha, pero las ruedas no giran. En ese momento, Sofia y yo nos miramos y nos decimos que es el final de la furgo, que desde Sudáfrica que sabiamos que la transmisión estaba tocada y que algún día debía morir. Con aceptación nos miramos y sabemos que es el final... ¡ y que equivocado que está el hombre a veces!
Al toque paran un par de chicos que no hablan ni papa de inglés. Como que tienen un coche pequeño y no pueden tirar de la furgo, paran a otro tipo con una pick up. Este habla un poco más de inglés (solo un poco más) y tiene pinta de estar más pa´ allá que pa´ acá, pero no tenemos mucha opción, y necesitamos que nos lleven, al menos hacia algún taller mecánico. De noche, y a una velocidad de miedo, el tipo nos tira hacia un taller. En este el mecánico no parece muy de fiar, así que nos lleva a otro que dice que es el mejor mecánico del mundo mundial. Empezamos a temblar.  El mecánico echa un vistazo, le da dos acelerones, y acaba concluyendo que es el embrague, que está completamente gastado, cosa que aunque rara que suceda de un momento para otro, sería posible después del esfuerzo para sacar la furgo del barco en Aswan. Mañana será otro día, y el precio que nos dá es excelente para él y barato para nosotros.
El tipo, el que está más pa´allá que pa´acá se llama Am y es genial. Nos ofrece quedarnos en su casa. La familía es extremadamente religiosa y al mismo tiempo increiblemente hospitalaria. Las mujeres al entrar yo ya están cubiertas con la burka para recibir al extranjero. Después de unas media hora de presentación nos separan y envian a Sofía con las mujeres y yo me quedo con los hombre, hablando con estos del tipo de drogas que les gusta y el alcohol que prefieren, para flipar. Todo esto en un inglés chapucero que hace aun más difícil e incomoda la situación.
Hasta que llega el hermano mayor, que habla un más que decente inglés y que resulta ser profesor coránico en una madrasa. Éste no deja  de hacerme preguntas insistentemente, unas como si fuera  agente de la CIA, y otras para ver cuales eran mis conocimientos sobre la historia del Islam, el Corán y el catolicismo. Creo que me defendí  y salí del apuro pero con un cinco pelaillo. Antes sus dudas sale de la casa y directo a la policia local a decir que estamos alojados en su casa. Mientras tanto Sofía disfruta de la compañia de las mujeres, niños y abuelos, en un entorno más familiar y comodo.

A la mañana siguiente el mecánico vuelve a comprobar todo,  ya se sabe que a plena luz del día todo se ve con otros ojos, y después de volver a probar y escuchar un Kataplám que nos dejó pálidos a la Sofia y a mí, se vuelve a meter debajo de la furgo y dice que el problema no es el embrague sino que.. (el cojinete del eje de la transmisión se ha roto, y eso hace que el eje no esté ajustado con la caja de cambios, por eso las ruedas no giran). Si es solo eso, la verdad es que es una suerte y poco trabajo. Después de algunos inconvenientes, alguna cosa más, y aguantar al capullo del mecánico, la furgo rueda mejor que antes y ya está con ganas de volver a hacer kilómetros rumbo al Cairo. Vaya susto de furgo y siguen los milagros.
Nos despedimos de nuestra familia anfitriona, que no aceptan ni un centavo por su ayuda y comida. Como siempre decimos, cada vez que la furgo se rompe es cuando conocemos la mejor gente y cuando más posibilidades nos dá el viaje de mezclarnos con la población local, con personas que ni por asomo hubieramos coincidido de otra manera.

La ruta que nos lleva al Cairo sigue rodeada de desierto y alejada del Nilo durante algunos centenares de Kilómetros. Entrando por la carretera del sur al Cairo, lo primero que vemos son las pirámides de Giza.

Las famosas pirámides de Egipto y hemos llegado con la furgo. No está mal, no?. Nunca pensé que fueran tan grandes, ni que llegáramos. No vamos a ponernos a hablar de  algo que la mayoria de vosotros ha visto en fotos, documentales y más, pero son realmente.. grandes!
Llegar a ver las pirámides me imagino que es parecido a  lo que siente alguien que llega a la cima de una montaña que le ha costado subir. El camino ha sido largo y más de una vez complicado, pero definitivamente ha sido el "camino".




Cairo es ruidoso y caótico, el tráfico es espeso y la contaminación se respira a cada paso, pero tiene algo que encandila. La ciudad los mil minaretes da para hacer algunas visitas turísticas y ver los rastros de la medio pasada revolución egipcia entre grafitis, símbolos y un poco del libertinaje que se respira en las calles. Tanques asoman en muchas de las esquinas y los militares intentan dar una imagen de seguridad con carteles en las que un miliko sonriente coge en sus brazos a un palido bebé.




Salimos de la capital hacia la península del Sinaí, la tierra de los beduinos. Cruzamos bajo un moderno tunel el mítico Canal de Suez, y geográficamente ya estamos fuera de África. Estamos en el Oriente Medio, tierra con mucha historia y donde se viene la hora de tomar decisiones sobre donde y como continuar.

 Llegamos a Dahla, el mar, donde corales y peces de todas formas y colores se ha convertido en nuestro jardín. 
 
Nos fuimos unos días al interior del Sinaí para subir el Mt Sinaí, donde por mucho llamar nadie contestó,.. como lo haría Moises?.

Hace tiempo leí un fantástico libro sobre un tipo que viajó de Etiopia a Egipto en unos pocos meses,... yo he intentado escribir en unas líneas todo lo que nos ha pasado haciendo un viaje parecido. Me doy cuenta que es imposible, por más que intente resumir... un viaje se hace muy difícil de explicar en unas pocas páginas... Espero que nos veamos pronto para poder compartir con más entusiasmo y detalles las mil y una aventuras de las casi mil y una noches en el Africa.
mucho amor y abrazos a todos incondicionalmente

jordi


dilluns 5 de març de 2012

Siguiendo los rastros de la religion ortodoxa etiope, hasta la frontera con Sudan, febrero y marzo del 2012

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Hola a todos desde las tierras etíopes!!
...y así es como hemos decidimos tomar unas vacaciones de la fragon.
La dejamos aparcadita en el Terara Hotel de Góndar y emprendimos nuestra aventura alternativa hacia las tierras norteñas etiopes, el Tigray. Se trataba de dejar atrás por unos días los problemas mecánicos.  Durante las semanas futuras no habría más pinchazos, o al menos no ruedas que yo tuviera que cambiar, ni problemas mecánicos en los tener que romperse los cuernos.
Esta parte del viaje la hacemos con Martín, que como que tiene algunos problemas también con la moto no quiere arriesgarse, y se viene con nosotros a buscarse la vida. Marco, el otro alemán, en cambio hará la misma ruta pero con su moto y ya veremos en que lugares del camino nos iremos encontrando.
  
 Nuestras preocupaciones estos días serán de otro tipo, tales como buscar transporte y alojamiento, pelear continuamente por los precios y encontrar  la manera de evitar alimentarnos de injera durante todo el día, la comida nacional, que es una masa plana y amenudo agria, en forma de pizza (que creo resulta de un proceso del cereal Tef y su fementación) que se come con diferentes granos, carnes o vegetales. Ya se que suena bien. Pero después de una par de semanas comiendo injera, a nosotros se nos quitan el apetito solo de pensar en el menú. Además coinciden estas fechas con la cuaresma etiope, por lo que desaparecen de la mayoria de lugares de comida, carnes, huevos, y lácteos. Se acabaron los cafes con leche! Aquí los ortodoxos más creyentes, durante estos 60 dias, ayunaran hasta las 12 del medio día.
Nuestra primera parada, en el feucho pueblo de Debark, fue para organizar una caminata de cinco días por las Simiens Mountains. Aquí te obligan a llevar un scout, que debe proteger al turista. Después de investigar y preguntar cuales eran los riesgos reales en las montañas para los que había que ir acompañado,  nunca conseguimos respuesta clara, y por lo tanto no nos quedó más remedio que aceptar a nuestro protector. Nuestro scout era un tipo local, armado con un fusil y un par de balas, un bolsa de grano tostado y sin una triste botella de agua. Por supuesto no hablaba palabra de inglés y más que una protección acabó siendo un dolor de cabeza. Más que protegernos se pasó el día con multiples paranoias, tanto si te sentabas demasiado cerca de un acantilado, como si cogías un pequeño atajo o plantábamos las tiendas demasiado lejos una de la otra.
 
Este famoso techo de África son montañas en las que no sobresalen picos, es más bien una planicie entre los 3700 y los 4500 metros con enormes  acantilados que caen al vacio unos cuantos cientos de metros hacia pequeñas aldeas y tierras fértiles, y desde las que se dominan vistas espectaculares de las tierras bajas, con formas rocosas fotogénicas entre siluetas y sombras. Abunda la vida animal, sobre todo el mono gelada, un tipo de baboon de montaña que se pasan el día sacándose los piojos los unos a los otros y comiendo raices y hierbas, mientras que en la noche se refugian en las paredes rocosas buscando el refugio del abismo. Los pequeños no paran de jugar sin miedo al borde de los acantilados,  parecen juegos dignos solo de aquellos que puedan volar.
 
Muy sociales y habiendo perdido el miedo a las personas, uno puede sentarse a observarlos durante horas, y si se es paciente hasta más de uno te pasa por encima ausente en su busqueda de comida.
Vimos un lobo y varias cabras autóctonas, además de disfrutar durante horas del vuelo de diferentes especies de pájaros. Si al principio estábamos decepcionados por no encontrar picos y montañas que escalar, al final estabamos anodadados por la belleza y el equilibrio entre la fauna y el paisaje. Subiendo uno de los puntos más altos de Cheneek vimos como un zorro intentaba cazar un mono gelada, y en un momento en que estábamos sentados disfrutando del paisaje, un águila enorme se posó en nuestro árbol vecino a no más de dos metros de distancia.
 
Al bajar de las Simiens intentamos conseguir un transporte al norte, y empezamos a oler de cerca lo difícil de viajar en transporte público. A fuerza de logística y propinas, al siguiente día conseguimos subir a un destartalado autobús. Al salir de Debark rápidamente descendimos hacia las tierras bajas de las Simiens  y mientras medio autobús rezaba para que no fallaran los frenos, el otro medio utilizaba sus teléfonos móviles para hacer fotos de tan espectacular paisaje. Después de nueve horas de polvo y sacudidas llegabamos a Shira, donde nos metieron en un pequeño minubus hacia Aksum,   encontrándonos con Marco de nuevo.
 
La leyenda local dice que Aksum fue la capital  de la Reina de Saba en el s. X  a.C. Los arqueólogos aseguran que la civilización no llegó a  estas tierras hasta hasta el s. IV a.C.. Lo que si es cierto es que quinientos años más tarde  Aksum y  el imperio aksumita era conocido  en Grecia, y durante mil años fue un punto estratégico de comercio entre Asia y África.
 
En Aksum, en la iglesia de Sta María de Zión, para quien lo crea, se encuentra el Arca de la Alianza. Sí, la misma, el arca  donde las tablas con los diez Mandamientos son guardados desde que Dios se los entregó a Moises en el Monte Sinaí. Para los que os interese, según la historia etíopie, el Arca fue robada al Rey Salomón  por su propio hijo Menelik (y cuya madre era Saba) y traida a Etiopia, considerándose desde entonces el pueblo elegido y guardián de tan ambicioso secreto. El arca ha estado escondiéndose durante miles de años, y cambiado contínuamente de lugar durante las diferentes guerras. Nadie puede ver el arca, y hay incluso un guardián que se pasa su vida entera vigilándola. Se dice que quien intenta verla arde en fuego.

  
Nosotros pudimos verla a una distancia prudente, y sin arder en llamas, en uno de los siete primeros días que cada mes etiope, una procesión saca a pasear el Arca, a las 5 de la mañana. La ceremonia dura un  par de horas entre la procesión y la misa. La escena se rodea de cientos de creyentes ortodoxos con mantos blancos y velas que ponen la piel de gallina con sus oraciones y cantos con ecos. Y por un momento yo digo, imaginaros que el arca  estuviera ahí, imaginaros que lo creyerais de verdad!!! Observar esa procesión mirando al arca con los mismos ojos con los que lo miran los seguidores eriza los pelos.

Después de un par de días en Aksum buscando mausoleos de viejos reyes aksumitas,  rocas con inscripciones antiguas y un supuesto castillo donde se dice que vivió la Reina de Saba, salimos hacia Adigrat en busca de uno de los monasterios ortodoxos más antiguos de Etiopia, el Debre Damo.
 
Después de pequeñas peripecias llegamos al monasterio. Entre las peripecias estaba el conseguir un transporte que nos acercara los diez quilómetros de pista que llevan al monasterio, (cosa que conseguimos enganchando al único turista con medio a motor que se movia ese día por la ruta) y la otra evitar  las piedras que caian del cielo saliendo disparadas de la mano de algún niño al que le han educado a odiar a los farenjis (cosas o bien de su rencor hacia italianos durante la invasión de Musolini, o bien por el orgullo de no haber sido colonizados en toda sus historia por los blancos. Aun estoy deduciendo la teoria).
El monasterio se encuentra en la cima de una meseta rocosa a unos 15 km de la frontera con Eritrea. Al ir acercándonos sorteamos pequeños campos militares con lanzamisiles y controles en la carretera. Nos comentan que hace poco días  hubo disparos en esta frontera. Por lo que se escucha las cosas entre los dos gobiernos no están en su mejor momento. Definitivamente, un lugar un tanto extraño para visitar un monasterio.
Sofia no puede entrar en el monasterio porque solo esta permitida la entrada a los hombres. Unos 20 metros con una vieja cuerda hecha de cuero de cabra es lo que separan el suelo firme y la entrada de la estancia de los monjes. Tambien nos separan 100 birrs, unos 5 euros, que no tardan mucho en reclamar y como de costumbre en este pais más con ansia que con modal.
  

 
 El monasterio es un pequeño pueblo de piedra donde habitan unos 100 monjes y una docena de vacas y con un centro sagrado, una antigua iglesia de estilo aksumita de unos 4 metros cuadrados con algunas reliquias, sencilla de decorado y arquitectura. Si le hubieramos puesto un buda sentadito en un altar, hubiera sido fácil imaginarse en un lugar perdido del Nepal. En el lugar se dominan las vistas a unos cuantos quilómetros de distancia, entre tierra etiope y tierras de la vecina Eritrea. Desde luego, si el enemigo venia desde algún punto, era fácil detectarlo y defenderse. Me imagino que es lo que tenia ser cristiano rodeado de tanto mahometano, había que buscar un lugar tranquilo y seguro.
Nuestra siguiente parada es en Sinkata, para ir a visitar alguna de las remotas iglesias de roca del Tigray. Como ya estamos más que artos de como funciona el transporte, decidimos no ir a ver las más alejadas de la ruta principal. Seguramente no son las más espectaculares en cuanto ubicación, como otras que sabemos que están colgadas en auténticos acantilados para protegerse posiblemente de los ataques musulmanes, pero valen la pena. Tampoco está el presupuesto para visitarlas todas, porque ante la masificación en los últimos años de turismo y la mejora de las carreteras, cada una de ellas ha modificado el precio y más que recintos religiosos son pequeños museos ortodoxos con entradas abusivas, al menos para los farenjis. Siendo un apasionado de las reliquias y el arte religioso y con un buen presupuesto, puede ser un auténtico pasaiso. En la zona hay mas de 120 de ellas, algunas de difícil acceso.
Después de tanto días buscando iglesias y peleando con los religiosos por los precios, hicimos la siguiente parada en Korem, que disfruta de tierras fértiles en los alrededores de un bonito lago. Desgraciadamente para nosotros la volvimos a tenerla con los niños y las malditas piedras. Pero quien les habrá enseñado? Nos habían explicado de que era un  problema en Etiopia, pero  no lo habiamos creido. Después de varias semanas en el país, y habiendo encontrando a más de un cicloturista artísimo de tanta piedra, vemos que es un problema que se les va de las manos, nunca mejor bien dicho. Aqui en Etiopia siempre que un adulto tiene un problema con uno más pequeño, directamente coge una piedra del suelo, al igual que con las vacas y las cabras. Pero no entendemos porque la cogen así con los turistas. Igual te pasas 20 minutos con ellos bromeando, riendo, y jugando  y a la que te has girado y caminado unos metros, empiezan con las piedras. Es un poco decepcionante.
 
 Decidimos coger una ruta menos común por el interior del país, por la carretera de Sekota para llegar a Lalibela. El paisaje vuelve a envolvernos entre montañas secas y vegetación pálida. Entre las montañas se veian casas por todas partes y en las cercanias  no se veia rastro aparente de agua. Es un enigma ver como la gente sobrevive durante las epocas secas, y como se las apañan para conseguir el agua caminando largas distancias cada día.

En Sekota conocimos a un curioso personaje, Yves. Francés de 65 años estuvo en este remoto pueblo durante las famosas sequias en los años 80 trabajando para Medecins sans frontieres, y ha vuelto  a intentar encontrar a algunas de las personas que trabajaron con él. Vino en un helicoptero, pasó seis meses de su vida en este pueblacho, y se volvió a ir en helicoptero. Vuelve 25 años más tarde para cerrar una etapa de su vida. Esperemos que tenga suerte en su busqueda. 
 Salir de Sekota tampoco fue fácil. Con un poco de suerte y mucha paciencia conseguimos  encaminarnos hacia Lalibela montados en la caja de un camión, para encontrarnos de nuevo con Marco. 
 
Lalibela era un nombre que llevaba grabado en nuestro oidos desde que entramos en el país, pero fue mejor de lo que esperabamos. Un conjunto de 11 iglesias escarvadas en la roca con una bonita leyenda que las acompaña. Se dice que el rey Lalibela fue envenenado por uno de sus hermanos, y cuando estaba ya en en el cielo se le permitió volver a la tierra a condición de construir una segunda Jerusalem. (es una de las versiones). Las iglesias se dice se construyeron en un periodo de 24 años, por supuesto con la ayuda de los ángeles.  Por el día trabajaban los hombres y cuando volvian al día siguiente alguien (angelitos) había trabajado el doble por la noche.  Sea como sea son una verdadera belleza, la Petra de África. He encontrado gente que ha salido decepcionada intentando compararlas con la arquitectura europea de la época. Desde luego no es una cosa a comparar sino a disfrutar e imaginar como se contruyeron en la belleza de sus formas, como una roca gigantesca se convirtió en una iglesia de piedra de cabo a rabo. A parte de las iglesias se pueden visitar algunos monasterios a los alrededores que deleitan con las vistas y aunque no tan perfectas como las iglesias de Lalibela son una visita muy agradable.
  
Aquí nos separamos de Mártin, que tenia que ir a Addis a recoger un paquete con unas piezas para la moto, y Sofía y yo nos metimos en un camión de vuelta a Gondar, en busca de la J5. Al llegar, como no, una rueda está pinchada,.. pero no hay nada como volver al hogar!
Marco llega al día siguiente, y acampa en el jardín de nuestro hotel. Más vale dormir en la tienda que la habitación. Las habitaciones están llenitas de vida. Nosotros intentamos dormir una noche y acabamos con el cuerpo comido de picadas de todo tipo, y no hablo de mosquitos precisamente. Si en las Siemens había fauna, quizás haya más dentro de este hotel!
A Marco le roban mientras cenamos. Le han  abierto la tienda y se llevan la camara de fotos , la mochila y casi toda la documentación. Al día siguiente aparece el pasaporte y las llaves de la moto. Algo es algo, y por lo menos no tendrá que volver a tramitar ni un nuevo pasaporte ni la fastidiosa  visa de Sudán. Decide quedarse unos días dando vueltas por algun mercado negro de la zona a ver si puede recomprar su camara. Ese mismo dia llega Martin de Addis.
Tenemos ganas de irnos de Etiopia. No ha sido fácil viajar y más de una vez sentimos que no somos bienvenidos. Se pasan el día intentando engañarnos con los precios, y más de una vez no nos aceptan en los alojamientos. En muchos paises hay que negociar cuando eres blanco,  ya tenemos asumidos ese papel, pero Etiopía es diferente. No tienen esa sangre de negocios. O pagas lo que te dicen o te vas, no hay nada más que hablar. Catalogan a los turistas en el mismo rango y prefieren perder clientes que a que pagues como un local. Es una actitud extraña que recuerda al trato de los turistas en Cuba, quizas esté todavia en la memoria de sus gentes la huella del gobierno comunista de Mengistu.
Etiopia me parece el pueblo desafiante, desde los niños hasta los adultos. Te desafio porque eres blanco, no te tengo miedo blanco. Por un lado lo entiendo, pero des del otro lado me agotan,.. y no hay nada que cambiar, solo que entran ganas de irse. He visto gente disfrutando de Etiopía y otra odiándola. Es un pais precioso con una cultura superinteresante. A nosotros nos ha cogido desprevenidos el carácter de sus gentes.
Nos fuimos así para la frontera todo decididos a cruzar hacia Sudan lo más pronto posible, pero como siempre las cosas ocurren en contra de los deseos más urgentes. En la sección de Customs de la frontera etiope, para acabar de rematar, no nos han dejado salir del país porque no se creian que habiamos encontrado Customs cerrado en la frontera de Moyale durante las fiestas de la Epifania. Tuvimos que inventarnos también que nos habian robado el Carne de passage a ver si así había alguna posibilidad de continuar y que la denuncia la tenia nuestro amigo en Gondar. Como la cosa no se aceleraba y los papeles de la comisaria de Gondar parecian no acelerarse tampoco, y después de 4 dias parados en Metema , nos proponemos hacer de urgencia el Carnet, que ya teniamos en mente de hacer en Khartum, porque finalmente hemos decidimos probar de llegar a Egipto, donde ahí si que es imposible pasar sin el puñetero documento. Nos hemos venido para Gondar a esperar  y hemos dejado la furgo en la Oficina de Customs de Metema.
Y así, y gracias a la ayudad de Jose y David desde España, el documento ya ha llegado a Góndar, hace media hora excata!  aunque ya sabiendo como nos están yendo las cosas por Etiopia aun no cantamos victoria, hasta que no esté todo sellado y la furgo esté circulando por las carreteras sudanesas.

  Y aqui dejamos el Fragonafrica, quizas el mas arqueologico e historico de todos desde que empezamos nuestra aventura africana.
  Os mandamos muchos besos y abrazos incondicionalmente, esperemos ahora si que sea la ultima vez desde Etiopia, y la proxima sea ya desde las piramides sudanesas o egipcias!

Os queremos mucho a todos. Un abrazo infinito,. y mil gracias de nuevo al Jose y al David por el curro de hacer lo del Carne de Passage!!!!
MAMa!!!! recuperate pronto!!!!!!!!!!

jordi




"en mi mundo .. en mi camino"