divendres, 7 d’octubre de 2011

del lago Malawi a las puertas de Ruanda,.. octubre del 2011




Acabamos nuestros dias de relax en el lago Malawi, visitando uno de lugares con mas historia del país, la colonia Livingstonia. Es un pequeño reducto religioso, herencia de los seguidores del misionero escoces el Dr. Livingstone, construido en lo alto de una bella y frondosa meseta montañosa de unos mil metros de altura, rodeada de bosque, y que fue construida aquí huyendo de la traicionera malaria de las tierras bajas, tras dos intentos anteriores de construir la misión a orillas del lago. Aun hoy en día se pueden visitar la iglesia, el hospital, el museo y la sorprendete universidad con su campus. En realidad no deja de ser un pueblo africano más que aparece como un oasis en medio del desierto. No es un lugar que merezca mucho la pena por lo que es en sí mismo, aunque sí en lo que difiere al resto del pais.

Dejamos atrás las orillas del lago Malawi y cruzamos al país vecino, Tanzania, donde el lago se introduce rodeado de montañas, bananeros y plantaciones de té, y donde cambia su nombre por el de lago Nyassa. Cruzada la frontera no hay tampoco gasoil, y recurrimos a las garrafas que habíamos comprado en el mercado negro y a la que nos habia vendido un checo que viajaba con su 4x4 bien armado de pazciencia, aventuras y gasoil para revender. Llegamos a Mbeya sin incidentes, con la sorpresa de encontrarnos que en un país africano en el que apenas se habla inglés, aun y ser el idioma oficial junto al Swahili.
Seguimos ruta hacia Iringa donde empiezan a aparecer los primeros carteles de parques Nacionales, que parecen ser la creme de la creme, pero cuando uno se pone a investigar los precios, se le quitan las ganas rápido de visitarlos, y es que no está el presupuesto para tanto exceso. Para nuestra fortuna la carretera cruza uno de los parques, el Mikumi N.P. y salen a nuestro encuentro baboons, cebras, impalas, girafas y hasta un centenar de búfalos que ha decidido cruzar la carretera en hora punta del caótico tráfico tanzano.
 
Prácticamente todo a nuestro alrededor está declarado parque nacional, algunas montañas por aquí, otro bosque por allá, y no tenemos muchas ganas de ir soltando dolares así como así, por muy Mzungus (blancos) que seamos, y ponemos la directa a Dar es Saalam, la capital económica del país. Es una ciudad que no tiene nada que ver con lo que habíamos visto hasta ahora. Hay una mezcla intercultural que te hace viajar en el espacio, las enormes mezquitas aparecen regularmente, árabes de tez clara y mujeres completamente escondidas tras sus velos y trajes tradicionales musulmanes, masais que si no fuera porque tienen los lóbulos de las orejas con agujeros del tamaño de una pelota de pin pon, podrian pasar por monjes tibetanos en el exilio, vestidos con sus telas rojas o a cuadros al estilo escocés, puñados de induús, y todo ello mezclado con la África negra.


Todo ello mezcado por una cultura y un idioma, el Swahili, que es una mezcla de Bantú (que seria como el Latín en Europa y que es la base de muchas lenguas africanas), Árabe, Persa y otras influencias asiáticas, así como algunas palabras de origen portugués. Las palabras de origen más reciente simplemente son anglicismos con una adaptación fonética.
Creo que para conocer una gran ciudad se necesita tiempo y ganas, y aunque Dar parece que lo merece, nosotros no le dedicamos más que un par de dias, lo justo para ver algún museo a lo africano (ir a ver el museo nacional, verlo para entender), visitar la espectacular loja de pescado, y pasear por la zona del frente marítimo. El pensar que estamos tan cerca de la isla de Zanzíbar, a tan solo 4 horas de viaje en ferry, con este calor y el intenso tráfico urbano, solo hace que acentuar las ganas de salir de la gran ciudad.
A Zanzíbar llegamos en medio del Ramadam y en pocas horas, en el centro islámico de Stone Town, al llegar la noche nos sentimos com si estuvieramos viviendo un cuento de las mil y una noche. La gente pasea por las calles elegante, va a los mercados callejeros a conseguir comida mientras se cruzan y se saludan coordial y elocuentemente en cada esquina. Las mezquitas aparecen imponentes entre los cientos de callejones de ratonera, y los almuecines te evaden del África negra y te trasladan más allá del medio oriente. Parece que todo brille en su misma esencia, quizás debido a la cantidad o calidad del alumbrado público, del que puede que nos hubiéramos desacostumbrado y nos esté engañando las retinas con una brillantez exagerada del espectáculo.
Después de un par de días decidimos ir a visitar las famosas playas que rodean la isla. Al principio nos choca la infrastructura y la de miles de italianos que nos rodean, es una autentica invasión, incluso los niños nos saludan con un Ciao. Rápido aprendemos como hacernos la isla nuestra y enfocarnos a mirar el turquesa del mar y de pasarnos horas en el agua con el snorkel.

Curiósamente la mayoria de centros turísticos tienen como vigilantes a decenas de masais, que de repente le sorprenden a uno quitándose la túnica y echandose un partido de fútbol playa o ligándose a alguna blanquita al pie de alguna hamaca.

 Después de unos días de playa decidimos que es mas atractivo vivir las calles de Stone Town, y volvemos a perdernos entre las callejuelas aunque sea a pasar hambre del Ramadam. A partir de las seis de la tarde todos salimos con el hambre por delante a la caza de comida y líquido, y tras saciar el apetito no hay nada como ir a los diferentes puestos que hay en plazas y en las salidas de las mezquitas donde se reparte café a todo aquel que quiera alargar la velada a base de cafeina.

En una cultura tan islámica, durante el Ramadam, ¿como deben de sentirse los no creyentes en la ley coránica?
  

Salimos de la isla, recuperamos la furgoneta de su dulce descanso en Dar y conducimos camino al norte de Tanzania, con un poco de miedo porque es uno de los centros más turísticos de África, y no sabemos que nos espera. En Arusha, frontera con Kenia, se encuentran los parques más visitados del mundo, Serengueti, Gorondoro y el monte Kilimanjaro. Se nos cae la baba solo de ver el Kilimanjaro imponente en la planicie, pero que se quedara sin ser escalado, porque los precios no bajan de los 1000 dolares, y parece un parque de atracciones, una montaña hecha para turistas más que para montañeros.

 Los otros parques tambien rondan los precios astronómicos, por lo que aunque la tentación de ver uno de esos parques que tantas veces hemos soñado a través de los documentales de la 2 es grande, los dejamos para los días en que este tipo de caprichos entren dentro del presupuesto. Seguiremos soñando con ellos.     
                                                          
Con tanta montaña alrededor decidimos subir el Mt Meru, que presume de ser la segunda cumbre más alta de Tanzania, con unos 4500 mtrs. Compartimos el viaje y la escalada con una pareja de australianos que andan dando tumbos por el mundo desde hace tambien ya un par de años
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El Mt Meru es entretenido, asciende por un bosque de nubes increible hasta el segundo refugio, donce empieza la piedra volcánica y la aridez. Tenemos que ir acompañados hasta el refugio por un ranger armado, porque en estos bosques habitan manadas de búfalos, y depende de la epoca del año, elefantes. No hemos tenido la buena o la mala suerte, de encotrarnos con lo búfalos. Por un momento pensaba que no era cierto y que era tan solo una excusa para sacarnos más dinero por el ranger, pero boñigas bastante frescas han empezado a a parecer por el mismo camino y como que no hay vacas por aquí, pues ya sabemos,.. cuidado con los búfalos. Dicen que cuando ves un búfalo no debes salir corriendo, que te debes tumbar en el suelo a no ser que tengas un árbol realmente cerca y la posibilidad de subirte. Prefiero que no ponerme a prueba!
  
                        
La montaña es bonita pero vemos excesiva toda la parafernalia existente para escalarla. Grupos de todo el mundo vienen a subirla, sobretodo como aclimatación para el Kilimanjaro. Acompañados de guias, ranger, porteadores, cocineros y camareros ascienden a esta cumbre a la manera de expedición, aunque existan refugios de altura a todo luxe, y sabiendo que se puede subir y bajar sin muchas prisas en tres dias.Por suerte para nosotros, aun no exigen llevar un guia, pero nos obligan a aclimatar en el primer refugio y a compartir el ranger con un grupo de veteranos suizos .En ninguno de los casos cuentan con al experiencia del que asciende, sino de los dolares que va a soltar por subir, porque a más dias estás en la montaña, más pagas.
Es cierto que es un buen recurso para la gente local, da trabajo y las propinas contribuyen a una mejor calidad de vida, y digo las propinas, porque la mayor parte del dinero que se paga por ascender estas montañas van al gobierno.
Esa ha sido una de las cosas más impactantes para nosotros, la cantidad de dinero que llega ganar el gobierno tan solo en la entrada de los parques nacionales, y la calidad de vida de la gente que los rodea. Una entrada de un dia al Serengeti puede costar entre 50 y 80 dólares por persona, la entrada de un vehículo al  cráter del Gorongoro ronda los 200 dólares por dia, y no hablar de los 1000 dólares por escalar el Kilimanjaro o visitar los chimpacés del Gombe Stream. Lo que se ha convertido en uno de los turismos más de luxe del mundo, se codea a ciegas con la pobreza africana en cada cuneta de las carreteras. Un pais con turismo, oro, tanzanita y diamantes se regocija de ser uno de los paises africanos más estables, .. y añado yo, más corruptos. El sueldo medio de la población local está entre 30 y los 50 dólares mensuales. Quizás no difiera en mucho del resto de paises del continente que hemos visitado estos dos últimos años, pero es que aquí veiamos los dólares a miles metidos en los bolsillos de los Mzungus y no podiamos dejar de pensar, a dónde irá el dinero.


Salimos de Arusha después de casi dos semanas de buena vida donde hemos compartido buenos momentos con algunos expatriados y muy agradecidos a Julie, Femmi, A.J. y Nashibe por su ayuda, el queso, el vino, su acogida en sus casas y dejarnos su coche!









Continuamos nuestra ruta hacia el Oeste, cruzando pueblos, alucinantes mercados masai y malas carreteras, y nos quedamos con Avedis y Ana en un pequeño pueblito Ndareda, desde donde administran el hospital público a través de una Ong internacional.

A partir de aquí está la peor parte de las carreteras de Tanzania en la que hemos conducido. Por suerte los chinos están trabajando duro y la encontramos mejor de lo que esperabamos y llegamos al asfalto antes de lo previsto. Cuando entramos en estas pistas siempre hay una "pequeña" posibilidad que la furgo no salga viva, pero por ahora el milagro continua.

 
LLegamos a las orillas del lago Vitoria por Mwanza, un lago con mucha historia, en las orillas del cual nace el Nilo. Un mito. Buscando un lugar para dormir Sofia conoce a un rasta que nos ofrece un lugar para aparcar la furgo y que curiosamente habia participado en la filmación del documental sobre el lago Vitoria La pesadilla de Darwin. Yo siempre había pensado que repercusión podria tener un documental tan cruel sobre la realidad en al zona, y al menos la que nosotros conocímos fue que la policia cogió a los que colaboraron con el director francés que rodó el documental, y les torturaron hasta tal punto que uno de ellos a quedado en un estado de deficiencia mental. Cuando uno escucha algo así se da cuenta de cual es el precio del silencio.

   Hacemos una parada de unos dias en Sinyanga, en casa de Michel, que trabaja en una escuela internacional Tanzana, y para más contraste, donde estudia el hijo del presidente del país, si, si , el mismo. Un oasis en medio de la nada,.. y nada que nada, que tienen hasta piscina, mientras la gente de los alrededores camina kilómetros y kilómetros cada día para coseguir  agua. De esas viviencias que dan mucho que pensar o que mejor no pensarlas demasiado. 
Nos planteamos ir a Burundi, aunque al final hemos pensado ir desde Rwanda, que creemos será más fácil, incluso de dejar la furgo e ir en transporte público, ya veremos. Entre tanto hemos ido a dar una vuelta al Lago Tanganyika en Kigoma. Es un lugar que no nos ha dejado muy aluciandos, aunque también es verdad que lo único que sabiamos del lugar era que hacia unos cien años Stanley encontró a Livingstone  haciendo de las suya, y donde le soltó la tan famosa frase (no se por qué) de "Doctor Livingstone, supongo". Los burundeses no están de acuerdo y se han apoderado de otro lugar en las orillas del lago cerca de Bujumbura donde dicen que se produjo el encuentro. Lo que hay que ver y oir!
Puestos a disfrutar de las famosas aguas hemos encontrado una bonita playa , dispuestos a poner en duda la existencia de la bilharzia experimentando con nuestros cuerpos. La playa estaba repleta de monos de Vervet, que a los muy machos y cuando están en celo se les ponen los huevos, cojones o testículos del color más celeste que hemos visto en nuestras vidas. Hasta la Sofi casi se tira encima del mono! vaya huevos! eso si que son huevos!


De regreso nos ha tocado esperar la respuesta de la visa de Rwanda, a la que hay que aplicar On-line, y que con la confirmación hay que presentarte en la frontera. Con tanta suerte que estamos en otro pequeño oasis alemán en medio de la nada. Conocimos a un señor (blanco) al que le pedimos si sabía de algún lugar donde aparcar la furgo mientras ibamos de visita a Kigoma y nos dijo que podiamos ir donde el vivía, y ya hace una semana que vivimos de luxe en esta burbuja de una empresa alemana que lleva ya varios años construyendo algunos tramos de las carreteras nacionales. Cosas de la vida y de las burbujas.
Si todo va bien el sabado ya estaremos en el país de las mil colinas, Rwanda, que se presenta como un lugar alucinante por lo que todo el mundo nos cuenta. Ya lo veremos! Se dice que es la Suiza africana, donde está increiiblemente penalizado la corrupción policial. Si no lo veo no lo creo!
Y aquí dejo este blog. Os echamos mucho de menos. se os quiere incondicionalemente, mil millones de abrazos a todos des del camino y el hotel de mil estrellas.

"en mi mundo .. en mi camino"