dimecres, 6 de juliol de 2011

Mozambique conexion!! finales de junio del 2011

Fragonafrica. Que es fragonafrica?


Quizás el tiempo haya hecho de este blog un diario que ha perdido la continuidad de la que presumía el primer año, aunque el hilo conductor, África y la fragoneta aun estén unidos por el viaje y la experiencia.
Sofía se recuperó del accidente con paciencia y mucha voluntad para poder continuar el viaje por África. La furgo se recuperó, también, aunque tuvo que pasar por muchas manos, paciencia, fe y no perder nuestras ganas de viajar con ella. También era cierto que si Sofía quería continuar el viaje recuperándose de su cadera rota, la solución más práctica era arreglar la J5 y  esperar a ver lo que pasaba. Contradictoriamente Sofía se recuperaba a una velocidad increíble, mientras que la furgo no dejaba asomar el día en que estaría de nuevo en la carretera, aunque eso hacía más posible un futuro viaje más cómodo para Sofía.

La hospitalidad de los Clayton, de Sibonguile y Sbu, las conversas interesante con Sara y David, las buenas manos de Robert, la ayuda de Velcro. En resumen más de tres meses atrapados en East London enrarecidos por estar sin quererlo viviendo esta curiosa faceta de Sudáfrica donde la gente no dejaba de ayudarnos, aprendiendo a vivir en este raro país que tanto nos cuesta comprender. Qué difícil es Sudáfrica.


Al final una junta culata nueva y bien puesta.


De repente un día estábamos despidiéndonos de todos y de nuevo en la carretera. Era como si 
empezara un nuevo viaje. Como si hubiera pasado una eternidad, que en realidad había sido.
 


Sudáfrica se convertía de nuevo en el país a conocer, decidiendo ir a las Drakensberg por la carretera de Bloemfontein cruzando por el pequeño país de Lesoto. También conocido como el Reino de los cielos, Lesoto es como una pequeña isla de montañas donde la altura mínima supera fácilmente los mil metros y llega a superar los 3400. 

Con una población de un poco más de dos millones de personas, en su mayoría Basotho, sobreviven en un entorno mayoritariamente rural, tapados día y noche con sus mantas artesanales para combatir el intenso frio de las alturas, mientras pasturan el ganado allí donde uno levante la vista ya sea a pie o a lomo de sus caballos. 
  
El estado de las carreteras es muy bueno, cosa que no esperábamos, exceptuando las pistas que nos han conducido a la pequeña aldea de Malea-Lea, y que nos ha dejado disfrutar de una semana por el país Basotho. Es un lugar alucinante y una burbuja dentro de los territorios sudafricanos.
Este país comparte con Sudáfrica las Drakensberg (dragon mountains), que ha sido nuestro destino una buena semana. Esta zona  poblada mayoritariamente por Zulús ha sido una autentica gozada para caminar, subir algunas de las montañas y desahogarnos por todo este tiempo alejado de las zonas montañosas. 
  

Hemos recorrido el Parque Nacional Golden Gate, The Anfitheatre y el Cathedral Peak.  
   
Al ser temporada baja hemos encontrado muy poca gente y eso a nosotros nos ha hecho disfrutarlo aún más, sin tener que estar rodeados de sudafricanos comiendo braai (barbacoa) a todas horas entre otras cosas que ya empiezan a cansarnos. Es verdad que al ser esta época del año hace mucho más frio y los días son más cortos, pero lo suficientemente largos para llegar cada día con las piernas molidas a la furgo por las excursiones. 
Calentitos de tanta montaña salimos en dirección a una zona de escalada en un pueblo llamado Waterwall Boven, a unos cuantos kilómetros de distancia de donde estábamos pero ya en dirección a Mozambique.
 Aquí unos días de roca nos dan más pilas y no hay que decir que Sofía está casi en plena forma de nuevo, aunque sigue con molestias en la ingle y en la espalda, pero que no le han imposibilitado estos días ni de escalar un poco en roca ni de subir el  Cathedral Peak.
Ya que estamos en esta zona volvemos a cambiar de nuevo los planes para ir al norte, hacia el Blyde River Canyon.  Por lo que habíamos leído es unos de los cañones más grandes del mundo, pero nos ha dejado un poco decepcionados… quizás uno siempre espera más de estos lugares que presumen de ser gigantes y donde cuesta  ver la grandeza, no sé si me entendéis. El lugar es hermoso, pero las expectativas que tiene que cumplir un lugar después de haber conducido un montón de quilómetros y que  le ha desviado de su ruta otro tanto, es mayor, hace que el resultado merezca ser un tanto más impresionante
 .
La verdadera recompensa vino después cuando decidimos entrar en el cercano Kruger National Park.  Un parque que en tamaño se le compara con Israel, y sus casi cien años de antigüedad. Se pueden encontrar los aquí conocidos Big five (león, leopardo, búfalo, elefante y rinoceronte) entre una gran cantidad de fauna diversa. 
 Abundan las jirafas, los hipopótamos, monos, todo tipo de antílopes, roedores, miles de pájaros,... 
 Nuestro gran momento en el parque fue cuando un par de rinocerontes se quedaron observándonos de morros a la furgo con sus minúsculos ojos. Nunca había visto uno desde tan cerca. Cuando ya empezábamos a sufrir por nuestro hermoso radiador, al que ya imaginábamos chorreando el agua entre el cuerno de uno de las bestias, el muy animal se dio la vuelta de un bote, se apartó de la pista y siguió comiendo el pasto debajo de unas acacias secas. Aun puedo sentir mi corazón acelerándose, sintiendo que se me salía cuando lo teníamos delante de la furgo decidiendo por el futuro de nuestro radiador. Sofía también estaba pensado en lo mismo. No tenemos remedio. La risa que nos hemos pegado cuando los dos nos dimos cuenta que habíamos estado pensando en el radiador hasta el final. Rino’s vs Fragonafrica. Si solo hubiera sido el radiador
 .


El rino no fue nuestro mal estos días, aunque sufrimos de otros un tanto doloroso. Después de un par de días en el Kruger decidimos ir a Nelspruit para comprar todo lo que necesitáramos antes de meternos en Mozambique. Aquí nos acogió la alucinante familia de Ettoine que viven en una granja a unos diez kilómetros de la ciudad. Se portaron increíble con nosotros y la mama nos enseñó a hacer jabones caseros. Todo un lujo. Fueron unos días en que nos sentimos muy bien acogidos. La mala suerte fue al ir a la ciudad a buscar unos tornillos que nos hacían falta, nos abrieron la furgo y se llevaron algunas cosas de valor. Al día siguiente nos volvió a pasar lo mismo, otra vez nos forzaron la puerta y se llevaron algunas otras cosas importantes. En estos casos siempre decimos que podría haber sido peor y que si se hubieran llevado los pasaportes sí que hubiera sido la gran desgracia porque tendríamos que haber vuelto a Johannesburgo y entonces sí que todo se hubiera girado en redondo. También pensamos que se podría haber evitado conociendo como conocemos Sudáfrica.
 Lo cómico de la situación fue ir a la policía, verles sacar las huellas dactilares a las cerraduras, y preguntarnos cuál fue el último día que lavamos el coche. Creo que sobraban las palabras para ver que la última vez que se lavo fue con las últimas lluvia! Seguramente ahora mis huellas dactilares y las de Sofía están dentro del registro de huellas de delincuentes de la región sudafricana de Mpumalanga. Probablemente las de algún mecánico también, eso seguro. A partir de este día cerramos las puertas con una cadena día y noche.
Del Kruger nos dirigimos rumbo a Swaziland, una de los países más pequeños de África, un reino en estas tierras australes, famoso por su rey Mswati III, monarca absoluto, que tiene 13 mujeres y una novia. No está nada mal.
 
Hemos accedido por las pistas del norte hasta llegar prácticamente directos a la capital, Mbabane. El paisaje es diferente y hermoso con rocas enormes de granito por todas partes. En la capital nos recibe Dane, couchsurfer,  que nos ayuda a conocer los alrededores y nos explica cómo funciona este sistema político absolutista. Nos acerca al único sector de escalada de la zona y  presta su bicicleta para entrar en la  bonita reserva de animales de Milwane, donde sin saber cómo me he encontrado a una pareja de Tarragona, y para más colmo, ella es compañera de trabajo de mi hermana. Toma ya!
 De aquí ya estamos oliendo Mozambique. En realidad creo que hace más de medio año que lo estamos oliendo pero que no se deja, que parece la meta inalcanzable, aunque esta vez parece que sí. Aun y la ganas de cruzar paramos cerca la frontera para dar una vuelta por el Hlane Royal N.P. donde abundan los rinocerontes y los elefantes
Al día siguiente ya estamos en la frontera con Mozambique. La gente ha conseguido meternos el miedo en  el cuerpo, no sabemos cómo, pero lo han hecho, aun así estamos súper excitados por la idea de salir de Sudáfrica, donde por un largo rato nos ha parecido estar atrapados,.. digamos por toda la serie de desgracias que nos han venido acompañado desafortunadamente.
Mozambique. Ya hemos cruzado y en la frontera todo ha sido fácil. Pasamos tres controles policiales sin que nos paren. Llegamos a Maputo, y nos deshacemos en una esquina de un par de policías que pretenden multarnos por no haber puesto el intermitente. Pero vamos, nada grave  ni fuera de lo normal. Nos habían dicho que era un país muy corrupto, cosa que no dudamos, y que la policía tendía a quedarse con los documentos originales para recibir  dinero a cambio, cosa que tampoco ponemos en duda. Nosotros podemos decir que las cosas están cambiando, al menos con nuestra experiencia.
Solo pasamos un par de días en Maputo, más por curiosidad que otra cosa. Es una capital que podría bien ser una ciudad sudamericana. Para  nosotros ha sido la antítesis de Sudáfrica. Por fin una ciudad en la que se puede volver a caminar solo en las calles sin el pánico racial. Volver a encontrar comida en las calles y mercados, y sobretodo, pan PAN pan rico por todas partes.
Mozambique tiene una cantidad de mezcla cultural y racial increíble, ya que sus puertos fueron durante muchos años transitados por mercaderes árabes y europeos, barcos que hacían las rutas de las indias, y africanos. Aun así la gran mayoría es de piel negra.
Subimos al norte a visitar las playas de Tofu, y de Vilanculos. Nunca hubiéramos pensado que las carreteras mozambiqueñas estarían tan bien. Las playas son preciosas y el agua a estas alturas del año no esta tan caliente  pero se deja bañar. Es la mejor época para venir al país, no hace tanto calor y hay muchos menos mosquitos al ser estación seca, lo que reduce el riesgo de malaria.
Hasta Vilanculos, digamos que es la parte más turística del país, donde los sudafricanos llegan con sus neveras llenas de cervezas y sus remolques con sus lanchas fuera borda, es su pequeño paraíso, en el que según dicen por aquí, llegan con lo puesto y no se gastan ni un duro. No es un turismo muy apreciado por aquí, más bien lo contrario
 .
Hasta aquí hemos llegado nosotros, a Nampula, bien al norte haciendo de taxistas y cargando mochileros hasta llegar a ser en algún momento ocho, y es que al final hemos decidido que el viaje se deberá hacer así todo lo que se pueda como medio de subsistencia si las reparaciones se siguen sucediendo, que hacerlo lo hacen. Un pocos quilómetros antes de Nampula el pedal del embrague bajo hasta el fondo y no volvió a subir, aun así nos dejó llegar milagrosamente hasta la ciudad donde diagnosticaron que se había roto el rodamiento que empuja el disco de embrague. Una putada como una casa.
Y así acaba el blog, curiosamente tal como empezó, con la furgoneta rota, y es que está que no perdona. Cuando parecía que aguantaba y seguía adelante contra viento y marea, se rompió. Por suerte fue en Nampula donde se encuentra más o menos de todo un poco, y parece ser que hay una solución en camino. Con lo bien que íbamos hasta ahora. Pero bueno, me imagino que es no querer aceptar que se va a romper cuando la certeza existe. Siempre está esa esperanza que mueve montañas y hace cumplir sueños por mucho que estos parezcan resistirse. Hay quien dice que hay que saber escuchar las señales, y yo pienso que las señales no dejan de ser interpretaciones personales sobre lo que nos rodea. Nuestra interpretación es que la vida es así y que queremos continuar con al furgo, poco a poco, en los caminos de África, hasta donde se pueda.
Un abrazo incondicional a todos y un millón de besos. Se os quiere y se os echa de menos sin remedio. Ojala podamos escribir el siguiente blog des más al norte y aun con al furgo. Ojala pasemos a Malawi y de Malawi a Tanzania. Ojala podamos seguir rodando los caminos perdidos del África.



"en mi mundo .. en mi camino"