diumenge, 6 de març de 2011

De vuelta a la aventura ¿Saldremos de Sudáfrica en furgoneta?




África.
Dos meses en España ha sido como ir de vacaciones. Es una situación curiosa. La salud de mi padre mejoró después de la extracción de la piedra, cosa que ha hecho que el retorno a África haya sido mucho más sencillo y menos dudoso, por lo menos en ese aspecto.

Han sido sesenta días exactos en una búrbuja a menudo surrealista, de reencuentros, trabajo, escaladas y borracheras varias que te ponen en una situación un tanto embarazosa, al empezar a dudar si lo que realmente quiere uno es volver al viaje, o quedarse disfrutando de estas comodidades diarias que tienen su encanto después de haber estado alejado, en cierta manera, tanto tiempo de ellas. Aunque pensándolo mejor, quizás sea el calor humano de tu gente lo que mas cuesta dejar a un lado. ¡Y yo que siempre me las había dado de solitario!! (y el jamón serrano)

Pues con las lagrimillas retenidas en el lagrimal y el nudo en la garganta que la pena a menudo utiliza como muro para que no se le ocurra escaparse el llanto, reemprendo mi viaje con una bomba de agua nueva, un filtro de aceite y un juego de correas completo, camino  de nuevo al sur.., volando voy, volando vengo.

Sofia me esta esperando en Frankfurt, donde después de dos meses sin vernos no nos ubicamos ni nos ponemos de acuerdo en nada. Parece que el tiempo ha desatado un pequeño huracán de energías que deberán esperar a que la tormenta pase y la calma ponga de nuevo en su lugar. Raro.

Después de diez horas de vuelo ya estamos de nuevo en Sudáfrica. Ya no hay melancolía de lo dejado atrás sino excitación de volver a pisar el continente africano. ¡ Genial!!!! ¡ Que continúe la aventura fragonafricana!

Decidimos pasar un par de días en Jo’burg y aprovechar para visitar a nuestros amigos Jaye y  Amos de Cape Town  que casualmente están pasando estas mismas fechas en Pretoria con la familia, celebrando una curiosa y bonita reunión familiar judía, con motivo del embarazo de Jaye. Empezamos nuestra llegada con muy buen pie y en un ambiente muy acogedor.


En Johannesburgo aprovechamos para hacer unas visitas culturales,  volver a encontrarnos con la historia del país y reintegrarnos en la tan diferente realidad sudafricana. Es una visita un poco por encima de la ciudad, no nos atrevemos del todo recorrer las calles a nuestro aire por el miedo que nos han metido en el cuerpo, así que dedicamos la mayor parte del tiempo en el museo África, el museo del Apartheid y algunas exposiciones de arte contemporaneo nacionales


Pero como que ya hay ganas de volver a ver a nuestra querida J5 y sacarnos de encima cuanto antes el dilema de si va a funcionar con la bomba de agua nueva, o si va a  estar flotando sobre una montaña de ladrillos, tomamos un avión (en Sudáfrica, el precio de los vuelos internos es increiblemente barato) y nos movemos hacia East London. Allí nos acoge una  familia alucinante de couchsurfers, Bob y Leslie, que viven en una gran  casa en primera linea de mar  en Gonubie, un barrio a las afueras de East London, y que por diversas razones sera nuestro hogar más tiempo del previsto.

Un par de dias más tarde vamos a ver como está la furgoneta en el  Bucaniers, el caming de Cintsa donde nos habían hecho el gran favor de poder aparcar durante dos meses sin cobrarnos un duro. La primera reacción es de alegría al ver que no existe tal montaña de ladrillos sustituyendo las ruedas sino que se mantiene firme en el lugar y en el estado como se quedó, solo un poco  invadida por la vegetación, telarañas, transformada en un completo hormiguero, y llena de minúsculos animales que han ocupado la furgo de una manera salvaje (a añadir  un ratoncillo que más tarde descubrimos que vivía a sus anchas en el motor). Para nuestras desilusión al levantar el capó del motor vemos que faltan bastantes piezas, (entre ellas algunos manguitos, la tapa del aceite, la salida del termostato,entre otras..). ¡No! ¡no ha sido el ratón!  El mecánico ha tomado su venganza personal (lección 1, ¡nunca subestimes a tu mecánico!, mejor bien dicho, a ningún mecánico) y ha cogido prestadas unas cuantas cosillas para asegurarse que volvíamos y cumplíamos con nuestro acuerdo. Nos ha pillao por donde más duele. Sin comentarios.

Nuestra intención era recurrir a un mecánico de más confianza que él, pero al hacernos la jugada de las piezas no nos queda más remedio que llamarle para decirle que estamos en la ciudad y que necesitamos de sus servicios para reparar el coche, haciéndo como si no supieramos nada de sus hazañas temerarias de hurtos a furgonetas ajenas. Como respuesta da que estará en Jo’burg al menos durante una semana y aunque no acabamos de creerle, estamos en sus manos hasta que presente disponibilidad para trabajar en la J5. Si anteriormente ya teniamos poca fé en él, ahora ya no tengo palabras para describir lo que daría por no volver a verle la cara. No toca otra que esperarle.

Así que hemos alquilado un cochecillo para poder hacer un poco de turismo en los alrededores, y aprovechar para escalar un poco. Nos acercamos al pequeño pueblo costero de Morgan Bay, a unos 40km de East London, y aunque hemos tenido que realizar algunas peripecias para poder equipar  desde arriba y donde las vias no eran  muy largas, el lugar era increiblemente bonito y ha servido para volver con las pilas cargadas.

Como Dave, nuestro encantador mecánico, no acaba de dar señales de haber regresado después de la semana de plazo, decidimos ir al pueblo de  Hogsback, a unas tres horas de distancia. Aunque ya habíamos estado hace unos meses, nos parecía un buen lugar para pasar el fin de semana y escalar un poquito en un ambiente más montañoso.
El anticiclón es perfecto para la ocasión y el primer día  tan solo lo dedicamos a caminar e identificar los caminos de acceso a la roca, difíciles de encontrar. Al día siguiente salimos ya directos a los sectores de escalada que en estas latitudes están aproximadamente a una hora y media de donde se aparca el coche, y la mitad del recorrido campo a través.

Cuando estábamos a unos cincuenta metros de la pared, casi alcanzando la cumbre de lo que llaman el Hog1, Sofía se ha subido en un bloque de piedra con tan mala suerte que había un piedrote suelto, tumbándola al suelo y cayéndosele encima. Tal ha sido el golpe que no se puede mover y se queja de un dolor muy fuerte en la ingle. La cosa parece grave y no es conveniente moverla. ¡Vaya mala pata! Así que toca ir a buscar ayuda al pueblo. Le dejo un poco de agua y el telefono, dejo una camisera amarilla colgada en una roca para marcar el lugar del accidente y corre que corre dirección al coche. En una hora estoy en el albergue donde estamos hospedados y me hablan de un grupo de rescate voluntario. Los llamamos y aparece un tipo que por lo menos por tamaño parece que será adecuado, y busca un grupo de chicos voluntarios y una camilla.
Por suerte Sofía tiene cobertura y vamos llamándola de vez en cuando para tranquilizarla y avisarla de que estamos ya de camino. Más o menos a las tres horas de que el accidente suceda  llegamos al lugar y la encontramos  con un fuerte dolor en la ingle pero mucho más relajada. A partir de ese momento se la inmoviliza y empezamos un penoso descenso campo a través que durará quizás otras tres horas hasta llegar al lugar donde un 4x4 nos espera. Realmente ha sido toda una prueba de resitencia para Sofía y durísimo físicamente para los que arrastrabamosy cargabamos la pesada camilla (70 kg)...




Y bueno, doce horas despues del accidente, y gracias a la colaboración de muchísimas personas conseguimos llegar al hospital St Dominiques, en East London. Es curioso ver que no hay una triste ambulancia en estos rincones del planeta y que el rescate era un acto de voluntad por parte de un grupo de personas que se encargan de hacer proyectos con niños huerfanos.
Tuvimos que trasladar a Sofia en una vieja pick up Toyota, con la gracia de que la mitad de la camilla salía por la parte trasera de la caja. El precio del rescate fue pagarles el deposito de gasolina del viejo coche .
En el hospital, a parte de sacarnos un ojo y parte del otro solo para poder entrar y hacerle una radiografía y una primera valoración médica, descubren que tiene una doble factura en la cadera. No toca más que quedarse y esperar a que el seguro de la Master Card que tiene Sofia le cubra todos los gastos del hospital, parece ser que esta vez si que va a servir de algo tener seguro. Le dan el pronóstico de que la recuperación tardará no menos de 6 semanas.

Al tercer día Sofía evoluciona bastante mejor que la furgoneta. Dave ha regresado a la ciudad y quedo con él en Cintsa pero los resultados no son los esperados.Tras haber montado todo, la bomba de agua reparada inclusive, la furgo se sigue sobrecalentando. Me dice que igual es la junta culata, y con el sentimiento de que la mala suerte empieza a acompañarnos, decido que hasta aquí llegó, y el mismo Dave me hace la oferta de comprarme la furgo por una cantidad ofensiva y ridícula de 300 euros (furgo y todo lo que esta lleva dentro). Este tipo de ofertas no ayudan a tomar decisiones, por lo que le hago saber que estaremos en contacto pero sin prometerle nada. Sofia con la cadera fisurada y la furgo casi muerta. Vaya plan, ¿no?
Sofia va mejorando de tal manera que al sexto día le dan el alta del hospital. Bob y Leslie nos acogen en Gonubie ofrenciéndonos hospedaje el tiempo que sea necesario para la recuperación. Desde luego este tipo de cosas no suceden cada día y les estaremos eternamente agradecidos por su ayuda y hospitalidad. En estos casos quien puede hablar de mala suerte!
Sofía esta muy limitada con las muletas y al principio cualquier pequeño paso es un gran paso. Y así van pasando los días hasta que ha ido cogiendo una autonomía alucinante pasado un mes.
En este tiempo Bob nos presentó al hijo de un amigo suyo que resulta ser mecánico de la Peugeot de East London, Kevin. Vaya casualidades.  Quedamos un sabado por la mañana para ir a Cintsa a mirar la furgo con él. Increiblemente la furgo después de un par de retoques no se calienta, ¿es posible?.
La arrancamos, me ayuda con su 4x4 a sacarla de las malezas en la que ésta empieza a convivir y en menos de lo que canta un gallo la furgo está en la carretera rodando dirección a Gonubie. Que alegría contradictoria he sentido de nuevo al estar al volante, cuando tan solo hace unos días ya la daba por perdida y vendida. Es alegría y miedo al mismo tiempo, porque no las tengo todas de que esté salvada por completo. Fé.
Sofia se va recuperando y la furgo está en proceso de recuperación también. Hace cinco semanas des del accidente y Sofía ya empieza a moverse con mayor agilidad y siente más una molestia que el dolor que tenía hasta hace poco, y aunque aun depende de las muletas ya vemos cerca el día que se las saque de encima. Suponemos que en un máximo de dos semanas ya nos la necesitará aunque esto  no significa  la vuelta inmediata a una vida completamente normal, pero si un gran paso hacia una perfecta y rápida recuperación.
En cuanto a la furgo, estamos en ello y ojalá su recuperación fuera como la de Sofía, pero entre una cosa que reparamos y otra que sale de nueva, vamos haciendo con el amigo Kevin.
Así esta el tema para los entendidos. Acabamos de reparar una fuga de agua que tenia el motor y le hemos sacado las dos ballestas rotas de las suspensión trasera (si si, las que pusimos en Marruecos). Tenemos el problema de que los sensores de temperatura funcionan pero el indicador de temperatura marca siempre por debajo de 50. Lo más grave de todo es que tenemos demasiada presión en el sistema de refrigeración, y Kevin me ha dicho que podría ser un problema del tapón del vaso de expansión, así que mañana a primera hora voy a comprar uno nuevo y a rezar para que el problema venga de una tonteria tal cual y no de la junta  culata. Por favor todos juntos un padre nuestro.

Y así andamos, entre médicos y mecánicos el viaje se ha convertido en algo bien peculiar. Pensamos que como mínimo nos quedaremos dos semanas  más en casa de los Clayton,  dependiendo del estado de Sofía, como para empezar a viajar un poco, y claro está, dependiendo de como la furgo quede después de todo el tejemaneje intenso que le estamos dando. Todo ello solo el tiempo  lo dirá. Así que todo queda en el aire, esperando que las cosas vayan mejorando poco a poco o como mínimo que se aclaren las posibilidades que nos quedan ante tanto inconveniente.

Os mandamos infinitos besos y abrazos incondicionales a todos, y muchos deseos de amor, salud y viajes. Ojalá todo salga tan bien que podamos explicar mil nuevas aventuras en el siguiente blog!!! 

jordi y sofía




"en mi mundo .. en mi camino"