dilluns, 8 de novembre de 2010

Un pais curioso. Noviembre del 2010, aun en Sudafrica





Sudafrica, un paraiso relativo.

El tiempo ha pasado rápido, tanto que no nos damos cuenta de como corre,.. solo lo percibimos en la ausencia de aventuras que nos hagan sentir mas vivos.

Unas horas después de que publicáramos el último blog, en el mes de octubre, el Barto tomaba un avión destino a ese lugar donde se dice que pertenecemos y que nos hace sentir bien, al menos pensar que venimos de algún sitio en concreto. El que haya viajado se puede imaginar lo que puede suponer regresar a casa después de tanto tiempo, aunque continuamente uno eche de menos a los suyos. Se crea una contradicción interior que cada uno experimenta de manera diferente,.. Hay aterrizajes suaves, otros forzosos.
Es muy difícil volver a llenar ese hueco raro e hasta tan hace poco inexistente,.. y que solo parece haber un camino para satisfacerlo. Salir en búsqueda de nuevas aventuras, y como decía Richard Burton “librarse de los grilletes de la costumbre, del peso de la rutina, de la capa de muchas preocupaciones y a esclavitud del hogar para que el hombre se sienta nuevamente feliz”. De seguro que no todos tenemos las mismas necesidades que Burton y menos mal. Otros compartimos su sentimiento, aunque de manera modesta si comparamos la vida que llevo este gran explorador del siglo diecinueve.

Después de unos pocos más de 365 días es el momento de las despedidas. El Barto, después de largas cavilaciones y los consecuentes problemas económicos después de un viaje de un año, decide regresase a casa. Se vuelve a tambalear la fragon con la decisión, pero Sofí y yo queremos un poco más de esta África que nos ha acogido en sus brazos y decidimos recorrer un poco más Sudáfrica con expectativas de ir hasta Mozambique.

Así pues Fragonafrica vuelve a quedar coja con la ida del Barto. Estos últimos doce meses de viaje intenso crean un tipo de relación extraña. No es fácil explicar la sensación de pasar tanto tiempo con la misma persona. Esas 24 horas que tiene el día metidos en la furgoneta. Compartiéndolo todo y aprendiendo, cada uno a su manera, la tarea de empatizar y tolerar. Si hubiéramos tenido la idea de poner un par de cámaras dentro de la furgoneta, seguramente hoy en día estaríamos triunfando en Tv5, saldríamos en las portadas de las revistas del corazón y quizás estaríamos pensando en grabar un disco. Lo que si me queda claro es que no si la furgo se ha quedado coja pero a mi es como si me hubieran cortado una pierna después de tanto tiempo juntos. La vida es una caja de sorpresas.

A la salida del avión de Barto, ahí nos quedamos Sofia y yo, cara a cara y con el motor que se sobre calienta, en la puerta del aeropuerto. Así que mientras me dedico a echarle agua al depósito se acerca un tipo curioseando si tenemos algún problema. Después de una charla interesante, larga e intensa acaba aconsejándonos un mecánico en Somerset West, a unos 30 km de Cape Town. Le llama por teléfono y quedamos en que mañana a primera hora estaremos allí. Y de paso nos dan algunos consejos. Al sobre calentarse el motor perdemos el agua del sistema de refrigeración muy rápido y tenemos que ir parando para ir rellenando con agua, a veces cada 5 km. Sobretodo nos advierten que tengamos el cuidado de parar lejos de los townships porque a veces, “en teoría” y según ellos, se producen ataques violentos gratuitos, solo por el simple hecho de ser blancos. Por si es el caso, intentaremos hacerles caso.
Los townShips son barrios de negros separados de la ciudad donde normalmente viven miles de personas abarrotadas en pequeñas casas de madera y hojalata. Me imagino que no muy diferente a una favela brasileña o a un barrio pobre de las afueras de Lima. La mayoría fueron creados durante la época del apartheid donde gran parte de las personas que vivían trabajaban para los blancos de la ciudad, y que tenían una hora de toque de queda para salir de la zona blanca y volver a sus suburbios. Incluso los townships estaban separados según la raza de quienes los poblaban. Había una clasificación racial extrema incluso hacia ellos y les estaba prohibido entremezclarse. 

Poca cosa sabíamos del apartheid, pero después de recorrer algunos museos y leer algunos libros, uno se queda paralizado de ver hasta que extremos llega el ser humano. Lo que si se percibe es que aun y que el apartheid fue abolido y el gobierno esta en manos de los negros desde las elecciones del 1994, cuando Nelson Mandela fue elegido como primer presidente negro del país, el ambiente sigue tenso. Tan es así que muchos blancos emigraron en busca de nuevos horizontes como Australia, con una cultura muy parecida,.. y supongo que mas blanca.

 

Con Mandela se decidió hacer un borrón y cuenta nueva, con una petición de no rencor hacia la población blanca, a imaginar para que los inversionistas no se fueran del país de la noche a la mañana con todo su capital e infraestructura y hundieran la economía del país. No todo lo que hicieran los blancos fue tan malo y desde luego había cosas mas que aprovechables. En cambio nos ha llegado la información en boca de algún sudafricano blanco de que tras el 94 más de 2000 granjeros fueron asesinados. No sabemos tanto como para hablar más del tema, quizás el rencor pueda llegar más allá de la lógica y desde luego olvidar puede no ser fácil tras un pasado que para muchos debió de ser una autentica tortura.

En Somerset West encontramos un buen tipo en el taller que nos quita el termostato que está roto y que es lo que provoca el sobrecalentamiento de la J5. De momento nos quitamos un peso de encima porque pensamos que era la bomba del agua y que hubiera sido más difícil de reparar y aunque no nos hace mucha gracia ir sin termostato, seguimos sus consejos de que no pasa nada de ir sin tal cacharro, y que es lo mas normal del mundo.. Creo que quiso decir lo mas normal de África!!


Volvemos a Cape Town donde visitamos a una pareja que habíamos conocido en África del Oeste, Amos y Jaye. Nos quedamos una semanita como verdaderos reyes en su casa, aprovechando para subir la famosa montaña que vigila la Fals Bay, la mítica Table Mountain,  

visitar algunos museos interesantes de la ciudad, e ir a bonitos lugares para alucinar avistando ballenas a tan solo unos pocos cientos metros de las rocas, como en Hermanus. Se han portado como unos auténticos anfitriones y nos han ayudado a conocer bien la capital turística del país.

Ciudad el Cabo es una ciudad ubicada en un rincón paradisíaco, siempre bajo la mirada de la Table Mountain y el Devil Peak, con el Cape Point y el Cabo de Buena Esperanza en el horizonte, los puntos mas al sud de la Costa Oeste Africana. Lugares míticos en las leyendas de marineros y puntos geográficos a conquistar para todos viajero romántico o ambicioso de colección. Y por supuesto es una buena ciudad para aprender sobre la historia sudafricana, el apartheid y la esclavitud.

Salimos de nuevo a la carretera, esta vez en búsqueda de sectores de escalada, y así es como llegamos a Montagu, un bonito y tranquilo pueblo sudafricano en el que se respira un ambiente muy diferente al que habíamos conocido hasta el momento. Nos alegramos de encontrar un lugar donde se siente esa tranquilidad y en el que podemos volver a calzarnos los pies de gato después de tanto tiempo.
Con los brazos bien hinchados y contentos de haber machacado un poco el cuerpo seguimos por la solitaria Ruta 62 en búsqueda de mas sectores de escalada. Nos dirigimos a Ousthoorn, famoso en el mundo entero por sus granjas de avestruces. Por todas partes asoman cabezas de avestruces, plumeros de colores fuxias y granjas que permiten al turista cabalgar este enorme ovipero, que curiosamente tiene el ojo mas grande que el cerebro. Como que no nos atrae el fantástico mundo de las avestruces nos alejamos unos kilómetros en busca de la roca.
 En el camino vemos una furgoneta Toyota pintada como una cebra en colores rojo y negro y matriculada en Suiza. Es la primera furgoneta europea que vemos en nuestro viaje africano por lo que sin dudarlo paramos a conocer a estos otros fragonafricanos. Son dos suizos-alemanes, Bruno y Adrian que salieron de casa hace 8 meses con su coche, que aunque furgo es 4x4. Si es que quien sabe, sabe. Ellos han viajado también por la costa Oeste, aunque por diferentes rutas. Charlando nos convencemos entre otras, de nuestra equivocación de cruzar Nigeria por Lagos y el Delta. Otra curiosidad es que el mismo ferry que tomamos nosotros entre Brazzaville y Kinshasa ya no funcionaba, tan solo tres meses después de nuestro triunfal e inolvidable cruce, y no tenia perspectivas de volver a navegar en un tiempo, por lo menos hasta que lo repararan, lo que podrían ser de seguro unos cuantos meses. Así descubrimos también que existía un puente entre los dos Congos a la altura de Matadi, información que ignorábamos por completo, aunque nosotros estábamos forzados a pasar por Kinshasa para pedir, en aquellos tiempos, la casi platónica visa de Angola.

Después de compartir nuestras experiencias decidimos ir a escalar juntos cerca de las Kangoo Caves. No es un lugar inolvidable por su escalada pero si tranquilo y relajado en un pequeño valle rodeado de pequeñas cumbres. Nos despedimos al día siguiente prometiéndonos estar en contacto y volver a encontrarnos en la carretera.
Nosotros volvemos a dirigirnos a la costa, hacia George y Knysna. Nos habían recomendado un par de lugares para escalar que resultan ser privados por lo que continuamos un poco mas hacia el este, al Parque Nacional Tsitsicama. El Parque es uno de los pocos lugares donde aun se puede disfrutar de un bosque autóctono indígena que desemboca en el mar, algunos senderos con puentes colgantes sobre el mar y como no, lugares de acampada, barbacoa, restaurantes, bungalows, bar, y todo tipo de servicios mas adaptados al tipo de cliente que la propia naturaleza que le rodea. Se recomienda no ir en fin de semana!


Una cosa que nos esta aportando nuestra manera de viajar es la hospitalidad de los sudafricanos blancos. Muchos se acercan curiosos al vernos llegar con este vehículo desconocido a sus ojos y nos dan cordiales bienvenidas. Hace unos pocos días salimos a una pista de tierra buscando un lugar para parar y acabamos pidiendo permiso a unos granjeros encargados de una plantación de arboles para dormir en su tierra. Su curiosidad hace que enseguida expliquemos de nuestro viaje y que se les salgan los ojos de la cara cuando les decimos que venimos de España con nuestra furgo. Estos mismos granjeros, después de que llegáramos de dar un paseo, nos estaban esperando para cenar una barbacoa con la familia, y unas cervezas fresquitas. No vaya a ser que se enfaden aceptamos la invitación! Pero lo mejor para nosotros, casi mejor que el pollo a la brasa, es la posibilidad de encontrar respuestas a nuestras preguntas sobre la historia del país, aunque desde luego sean respuestas desde un solo bando y muy personales, pero no dejan de ser muy interesantes.

En Grahamstown volvemos a encontrarnos con la misma hospitalidad blanca aunque esta vez sin barbacoa ni cervezas pero si con te y galletas, y nos prometemos a nosotros mismos intentar buscar mas adelante lugar para dormir donde hayan negros y poder ver así de cerca la otra cara de la moneda.
Salimos hacia el interior, hacia las montanas donde la vida se ve muy diferente. Pequeñas ciudades pobladas íntegramente por negros, y casas rurales redondas con techados de paja le dan a estas tierras Xhosa de nuevo un aroma africano. Acampamos durante un par de días en las montanas de Ford Foryce donde entre lluvia y lluvia disfrutamos de tranquilos senderos en un bosque frondoso.


 Rodeados de paisajes verdes y bonitos bosques avanzamos hacia el pequeño pueblo de Hogsback. Seguimos esperando que aclare el cielo para poder ir a escalar pero parece ser que la lluvia no cesa, y ante nuestra desesperación esta la alegría de sus pobladores que nos explican el largo tiempo de sequía que han vivido los últimos años. No hay mal que por bien no venga y toca esperar, aunque bien acompañados de Nacho, un vasco que trabaja en el albergue que estamos alojados y que hace de nuestra estancia un muy grato recuerdo.

Saliendo de Hogsback reaparecen los problemas que parecía habían desaparecido, y tenemos que parar porque inexplicablemente la aguja de la temperatura del motor esta hiperalta. Al parar la furgo y levantar el capo del motor vemos que el agua sale disparada hacia arriba como un sifón y eso hace que el deposito de agua de refrigeración este completamente vacío. Volvemos a llenarlo pero el agua no deja de salir así que nos planteamos de si llegar a una ciudad grande rellenando cada poco el depósito de agua, o intentar llegar a un lugar mas pequeño, donde a veces son mas fáciles las cosas. Optamos por la segunda aunque el lugar sea algo mas alejado que East London, la ciudad mas cercana y a trompicones llegamos Cintsa, que nunca pensamos que fuera tan pequeño y por lo tanto no fue la decisión correcta.

En Cintsa hay uno de los Backpackers mas cotizados del país. Situado en la ladera de una colina con una infinita playa donde desemboca un pequeño lago con forma de río. Un bonito camping con monos que te roban la comida al despiste y un bar con la absurda manía de invitarte a un chupito si te quitas la camiseta a las ordenes del camarero. (por supuesto que nos las hemos quitado!) El lugar esta regentado por un par de suizos que se enamoraron del lugar y del que nunca mas pudieron escapar, y realmente se les ve felices y orgullosos de su hogar.


Un par de días mas tarde de nuestra llegada a Cintsa, bonito lugar pero no valido para nuestras necesidades, menos ludicas que las ofrecidas, intentamos mover la furgo a un pueblo mas grande con algún taller mecánico, pero definitivamente vimos que era imposible moverse cuando al arrancar se escucho un ruido dudoso y la correa que mueve la bomba del agua dejo de girar. Peter, el gerente, se ofrece a conseguir de inmediato un mecánico que nos ayude y una hora mas tarde llega Dave, hundred per cent boer.

Dave enseguida mete mano al motor y no pone inconveniente alguno en trabajar en un desconocido Peugeot. En una hora mas o menos tiene desmontado la bomba de agua, nos muestra como esta de inservible y se la lleva diciendo que enseguida se va a poner a buscar una igual. La verdad es que nos da bastantes esperanzas de poder arreglar la furgo aunque sabemos que no hay un modelo igual en miles de kilómetros a la redonda.

Al día siguiente nos pide unos 70 euros de fianza porque dice haber encontrado una bomba igual y tiene que pagar un adelanto, pero cuando se la dan resulta no ser la misma. Al cabo de cinco días las cosas no van adelante y Dave decide llevar la bomba directamente a reparar aunque no saben ni cuando ni cuanto puede costar la reparación. Es decir, no nos dan ningún tipo de presupuesto aunque le avisamos que si va a costar una burrada siempre sale mejor que nos envíen una de nueva desde España. Ese mismo día aparecen por el camping los suizos de la furgo y decidimos irnos juntos a pasar unos días a Coffe Bay para desconectar un poco de tanta historia con la furgo.

Coffe Bay es una pequeña zona costera que pertenece a la región del Transkai. Esta actual provincia sudafricana fue algo así como un estado independiente durante el apartheid donde solo vivían negros, y donde reinaba una implacable pobreza que hacia que la gente emigrara cerca de las ciudades en busca de trabajo.

Hoy en dia cerca de  algunas playas se encuentran  albergues para surferos y mochileros, donde nos quedamos unos dias que entre aguacero y aguacero nos ha permitido tirarnos al agua y probar un poco "como" surfear. La cosa no acaba tan bien, porque abren la furgo de los chicos y algun listillo se ha llevado un par de mochilas. Mala suerte !

Volvemos a Cintsa haber que pasa con la furgoneta y la bomba de agua, de la cual el mecanico solo hace que darnos largas. Despues de unos dias nos ponemos bordes y pedimos que nos devuelvan el dinero porque ademas ya esta confirmado que la operacion de mi padre es el 15 de noviembre y debo regresar a casa, eso es España. El mecanico de repente ya tiene la pieza arreglada y pide un precio tres veces mas caro que al principio y por lo tanto el doble de lo que costaria una bomba nueva. No se si una tomadura de pelo o es que se le fue de las manos el presupuesto, pero no estamos dispuestos a pagar. Ante tal respuesta el tipo nos amenaza en quitarnos las ruedas en nuestra ausencia, porque al final conseguimos que nos guarden la furgo alli donde se quedo (que remedio si en realidad no se puede mover), en el camping de Cintsa. Salimos con los chicos suizos que se ofrecen a llevarnos hasta Durban, haciendo  unas rutas por la costa. Es una oportunidad de oro y asi nos quedamos mas cerca de Johanesburgo desde donde volamos el dia doce de este mes, osea, el  viernes,... o sea,.. en cinco dias!
Asi que aqui estamos a la entrada de Durban, a punto de regresar a España, pensando que quizas cuando volvamos la furgo este levitando sobre una montaña de ladrillos y sus ruedas esten reposando en casa del mecanico. Desde luego lo que no  nos pase a nosotros no le pasa a nadie,. y quizas por eso volvemos en enero porque que va a ser  de nuestra vida sin tanta emocion y dolores de cabeza... ! viva el masoquismo !

Asi que a parte de los besos y abrazos incondicionales a todos, y las disculpas por tan largo blog sin demasiadas aventuras, solo puedo decir hasta pronto a muchos de vosotros, que en unos dias estoy en casa para estar con la familia, pero que a mediados de enero volvemos a la aventura fragonafricana, que ojala podamos arreglar la furgo, y podamos conocer un poco mas de Africa.
Un millon de besos y gracias a todos!!!!!!!!!!!!!!!!!






"en mi mundo .. en mi camino"