dimecres, 22 de setembre de 2010

Sudáfrica!!!!!!!!!! septiembre 2010

“A nadie se le ha presentado una aventura por invocarla. El que deliberadamente emprende la búsqueda de la aventura no sale sino a recoger cascaras vacías, a menos en efecto que sea un elegido de los dioses y grande entre los héroes como aquel excelentísimo caballero Don Quijote de la Mancha. Nosotros, comunes mortales alma mediocre que no desea sino tomar a malvados gigantes por molinos de viento, recibimos la aventura como ángeles visitantes. Pillan desprevenida nuestra complacencia. Como suele ocurrir con los visitantes inesperados, llegan con frecuencia en momentos inoportunos. Y nos alegramos de dejarlas pasar sin reconocerlas, sin el menor agradecimiento por tan alto favor.”

Joseph Conrad, El espejo del mar




Hola a todos!

Aquí seguimos en el África Austral. Este es el África que nunca imaginamos, el África que no se ve en las películas, el África que no sabíamos que existía tanto por ignorancia como por tener por costumbre generalizar y creer que el continente negro es eso, solo negro. El África que de una manera muy incorrecta podríamos decir que no es África. Es la parte del continente que contrasta cada vez más con lo que hemos dejado atrás en el camino.

El encuentro con Deli ha sido una bocanada de aire fresco en la furgoneta, novedades sobre los amigos, temas de conversación olvidados, unos cuantos paquetes de fuet y jamón serrano que alegran el alma de cualquier buen español y no español. De paso nos ha traído un juego nuevo de calentadores para la furgo, que últimamente se quejaba del frio y por las mañanas no quería arrancar.

Deli ha sido la excusa perfecta para conocer Namibia a fondo. La J5 ha sacado humo y se ha portado como una campeona. Desde que Deli pisó la furgo solo nos hemos quedado una vez atrapados en la arena y solo ha sido necesario empujarla para arrancar un par de veces, nada mal por haber recorrido dentro de este país casi 7000 kms., ¿no?

Empezamos la ruta rumbo a Twyfelfontein por las fantásticas pistas namibias a ver un valle rocoso con más de 2000 pinturas y gravados de arte rupestre San, algunas de más de 6000 años de antigüedad. Dicen que es uno de los sitios más importantes de África y por no despreciar tal honor vamos visitarlas. Viva el turismo!


Seguimos nuestro tour particular a uno de los parques nacionales para la observación de fauna más importantes de África, el P.N. Etosha. Una pista principal de 120 km atraviesa el parque de la que van apareciendo ramales que se dirigen la mayoría a puntos de agua, pequeñas lagunitas infectadas de todo tipo de pájaros, sprinboks, cebras, avestruces, orix, ñus y alguna que otra jirafa.





 Los elefantes no dejan de verse demasiado, aparece un rinoceronte a lo lejos y una leona intentando dormir la siesta bajo la atenta mirada de decenas de turistas, embutidos en sus vehículos y bajo la lluvia continua de los clics de las cámaras de fotos sin respirar.






Nos ha decepcionado un poco no ver más felinos, algún leopardo durmiendo la dulce digestión en la rama de alguna acacia, o la persecución de alguna leona tras una gacela. Que se le va a hacer si es lo que hemos tragado siempre en los documentales de la 2! Deberá ser en otra ocasión. Ya se sabe, cuanto más se tiene, más se quiere.

De Etosha salimos dirección a Caprivi. Una de las zonas rurales más pobladas de Namibia, donde volvemos a encontrar poblados de construcciones en barro y paja y pozos de agua rodeados de gente que espera turno para llenar sus recipientes y volver a sus quehaceres. Es un placer para nosotros reencontrarnos con esta África, ya que en el resto del país las zonas rurales están pobladas por pequeñas granjas aisladas, lodges y algún que otro pequeño pueblo perdido, el resto es puro desierto a veces montañoso y otras veces llanísimo, a veces acompañado de bosque de acacia a veces pura arena fina.

Esperábamos encontrar esta zona más vede y frondosa por lo que habíamos leído en una guía de viajes. Está claro que lo es en comparación con el resto del país. Nos introducimos un día en el Parque Nacional Mahango, mucho más pequeño que el de Etosha, como decimos nosotros más familiar, y en el que flipamos sobretodo por la gran cantidad de hipopótamos que se albergan en el rio.

 De repente encontramos uno bien alejadito del agua, tumbado debajo de un árbol, cosa que no creíamos posible, nosotros y nuestra experiencia en el mundo de la zoología. Por lo que se ve no le ha gustado mucho nuestra presencia y ha abierto la boca de par en par y por un momento hemos pensado que se venia a envestir la furgoneta. Cosas de la imaginación pues lo único que ha hecho es enseñarnos su inmenso trasero y desaparecer tras las hierbas.

Seguimos camino rumbo a las cascadas Victoria, y para ello debemos cruzar a Botsuana. De nuevo una frontera fácil en un recóndito y hermoso lugar de este continente. Una vez cruzada la aduana tenemos que cruzar el Parque Nacional de Chobe porque la carretera nacional lo exige. Después de ver gran cantidad de animales en la misma carretera, sobretodo elefantes, nos quitamos de la cabeza de hacer tour ni excursión al parque pagando. Ya empezamos a tener más que suficiente con lo visto, y más en esta zona que hay una población de elefantes alucinante y aparecen prácticamente en cualquier esquina, a muy pocos metros de las poblaciones. Quien lo hubiera dicho cuando estábamos aun viajando por Mali que íbamos a ver tanta fauna, cuando allí hubiéramos dado lo que fuese por ver uno de cerca y ahora tenemos que derrapar en medio del asfalto para no chocarnos con uno o no atropellar una jirafa que no se ha acordado de mirar a lado y lado antes de cruzar la carretera.

Una vez en Kasane nos ponemos a buscar la manera más práctica de llegar a las Victoria que están al otro lado de la frontera con Zimbabue. La excursión de un día a las cataratas Victoria acaba siendo lo más caro que hemos pagado en lo que llevamos de viaje este año, sin contar los excesos con los que no san robado en las embajadas en el pago de las visas de la mayoría de países de centro África. Pero como bien sabemos hay caprichos en la vida y hay algunos que no podemos dejar escapar. Para evitar todo el papeleo de meter la furgo en Zimbabue para la visita, contratamos algo así como un Taxi que aparte de hacernos le traslado nos agiliza el tema de la visa (y de sus 30 USD por cabeza). Si además luego le dicen a uno que tiene que pagar 30 dólares más por ver unas cascadas uno empieza a sentir ganas de llorar e incluso de arrepentirse. Pero lo dicho, un día es un día.

Pasar la frontera entre Botsuana y Zimbabue sin la furgo, nos hace sentir aliviados, al mismo tiempo que se respira algo así como haberse olvidado algo en casa, en este caso la casa. Pero al ver las largas colas de camiones que esperan su paso por la aduana, rápido desaparece la melancolía del hogar.

Hay unos 100 km de trayecto hasta las cascadas desde Kasane. Lo primero que alegra la vista en el camino es una espléndida manada de elefantes con sus crias cruzando la carretera, y lo mas increíble, aparecen un par de guepardos sentados bajo un árbol y que parecen entretenerse contemplando los coches que pasan, algunos sin ni siquiera fijarse en los felinos, y otros anonadados por el regalazo de poder contemplar este par de gatos tan cerca de la carretera y a plena luz del día.


Aun boquiabiertos por el espectáculo de fauna, después de concertar la hora en que nos vienen a buscar, y de casi llorar al pagar la entrada a las cascadas se abren las puertas de esta magnifica obra maestra de la naturaleza que son las Victoria. Alucinante.


Volvemos a Botsuana donde continuamos nuestro viaje con Cristina y Dome. Son una pareja catalana que han tenido un pequeño problemas de transporte y que deciden venirse con nosotros hasta Maun. La noche que pasamos pasa a la historia porque después de parar a medio camino les dejamos una tienda para que la planten al lado dela furgo. Al rato de irnos a dormir oíamos ruidos y nos habíamos llegado a preguntar si es que Dome roncaba mucho. Pues no sabemos si roncaba pero en realidad eran los rugidos de un león que se ha pasado media noche rondado por fuera. Una vez les dejamos en Maun cruzamos bordeando el desierto del Kalahari. Esperábamos encontrar algo así como un desierto de película y lo único que vemos es un bosque de acacia seco. De nuevo demasiada televisión en nuestras vidas!

Llegamos a Windhoek. La descripción para una ciudad con arquitectura alemana predominando y que no supera ni por asomo el medio millón de personas es algo delicado, por tratarse de una capital africana. Desde luego se sale de los modelos que venían acompañándonos hasta ahora en el viaje y que te hace sentir lejos de este continente. Tiene unos aires europeos con realidad africana, una mezcla de nubes blanca sobre asfalto negro. Iglesias puntiagudas del más estilo centroeuropeo, edificios altos, calles limpias, hospitales, coches lujosos. En realidad se nos hace un poco paranormal tanto semáforo, Stops , todo tan regularizado, creo que nos habíamos desacostumbrando a que todo estuviera tan cuadriculado.

En la ciudad nos quedamos en casa de una alemana que ha vivido mucho tiempo en España y que nos hace de couch surfer. Mil gracias Cristina por tu hospitalidad y tus consejos!

Salimos rumbo a Spitskoppe. Es una zona de montañas que en cierta manera y depende de cómo la mires se parece a Montserrat. Una serie de peñascos de granito que se elevan desde la planicie por encima de los dos mil metros. Un lugar perfecto para escalar un par de vías y disfrutar de unos paseítos alucinantes.


 Decidimos continuar por una pista desértica y alucinante


que lleva a Cape Cross para hacer una vista a los leones marinos. Un emplazamiento declarado patrimonio de la humanidad por lo que supone este santuario para esta especie.

Esta parte pertenece a la famosa Costa de los Esqueletos, nominada así por la cantidad de barcos que han quedado encallados a lo largos de sus mil quilómetros costeros hacia el norte. El inconveniente para los supervivientes de estos naufragios era que si conseguían llegar a tierra firme se encontraban con un caluroso y seco desierto que les hacia prácticamente imposible el sobrevivir.





Siguiendo la ruta de Swapkomund nos adentramos de nuevo hacia el interior para llegar al Desierto de Namib y Soslussvei.



 Un desierto de arena fina y de un color rojizo que desemboca en el mar con unas dunas que según dicen son las más altas del mundo, de hasta 390 mtrs. Después de caminar unos 5 km y subir algunas de las dunas más altas es momento dela diversión,.. bajar. Rodando, corriendo, arrastrándonos de las formas más inverosímiles, competiciones de velocidad,.. no sabemos muy bien que se puede hacer en un desierto, pero lo que si podemos confirmar es que nosotros le hemos encontrado la manera contemplativa de disfrutarlo, pero sobretodo la lúdica.


 Al final de una de las bajadas más increíbles que creo hayamos hecho en nuestras vidas se aterriza en el Dead Vlei. Una pequeña planicie blanca como la sal rodeada de dunas rojizas en la que han quedado inmortalizados decenas de esqueletos de arboles. Es como estar metidos en un cuadro, como haberse colado en un lienzo ajeno. Uno de esos rincones del planeta que difícilmente se van borrar de la memoria.





Como aun tenemos unos días antes de que Deli tome el avión, volvemos a la playa, a Walvys Bay. Momentos para disfrutar observando más leones marinos, flamencos rosados y blancos, algún que otro chacal perdido en las playas, y las hermosas dunas que desembocan en pleno Atlántico. Namibia es verdaderamente una maravilla para observar naturaleza. Un país enorme en el que apenas habita dos millones de personas y donde dominan las bastas extensiones.



Regresamos a Windhoek para que Deli tome su avión. Lagrimillas en los ojos, abrazos y adioses y es el momento de seguir nuestro camino, de nuevo los tres rumbo al sur, tras estas magnificas vacaciones en este agosto namibio. Nos cruzamos media Namibia y nos plantamos cerquita de la frontera sudafricana para hacer una de las caminatas más interesantes del país.


Estamos en el Fish River Canyon. Según dicen es el segundo cañón más grande del mundo después del de Colorado, con 160 km de longitud, y como su nombre indica, por donde supuestamente corren las aguas del rio Fish. En la oficina de turismo de Namibia, la Wild Namibian Resorts te avisan de que el trekin es de unos 90 km, imagino que para asustar y te piden un certificado medico conforme estas en perfecta salud física. En una guía francesa que tenemos dicen que son 85 km, esperemos que con el fin de exagerar. En la guía española que tenemos ni siquiera nombra el pateo. ¿seremos unos vagos los latinos? En definitiva, ya dando por inútil averiguar de cuantos km consta la parte del cañón que queremos caminar, sabemos de seguro que se recorre en mínimo 4 días y máximo 5. Aunque nada más llegar a la puerta del Parque leemos un artículo de unos tipos que lo hicieron en medio día. Desde luego no es nuestra intención hacerlo en un tiempo record pero tampoco en demasiado tiempo porque eso supone exceso de peso en la mochila.


El cañón es espectacular. El primer día se desciende hasta el cauce principal y a partir de ahí se va siguiendo el rio, aunque a estas alturas del año, y ante nuestra sorpresa está prácticamente seco y tan solo vas encontrando números pozas y lagunas estancadas en vez de agua corriente. Rio arriba hay una presa que regula la salida del agua y a estas alturas del año no abunda. Dentro de diez días se deniegan los permisos para hacer el pateo por falta de agua.


El primer día y quizás el más duro llegamos a un pequeño recodo del rio con palmeras, un verdadero oasis donde nacen aguas sulfurosas. Un paraíso en la tierra después de habernos machacado las piernas de sol a sol.

 Los siguientes días se va suavizando progresivamente el terreno añadiendo que cada vez hay menos peso en las mochilas, que al principio parecían verdaderos lastres.



 Después de 4 días llegamos a Ai-Ais, final del paseo. Apenados por dejar atrás la tranquilidad del cañón, los baños diarios en las horas de más calor y el descanso de no ver a nadie durante unos días, más que las bandadas de monos, los cudúes, y las garzas. Lo mejor de Ai-Ais a parte de poder aparcar la furgo todos estos días sin pagar, es que tiene una piscina termal, (ojo al detalle, también gratuita). Que más puede pedir nuestro cuerpo, ojala todas las caminatas acabaran así!

Bien recuperaditos es momento de cruzar la frontera de Sudáfrica. La salida de Namibia se pasa sin inconvenientes y la entrada a Sudáfrica sucede casi como si hubiéramos entrado como el aire que va hacia el sur, apenas unos minutos para los sellos en los pasaportes y una sonrisa de oreja a oreja clavada en la cara de los tres. Casi se podía ver sonreír hasta la furgo. Increíble pero cierto. Estamos en la tierra de Mandela, el país más austral de África y hemos llegado con la J5.

Una vez dentro, dejando ir la emoción correr de la cabeza a la punta de los pies, empezamos a descubrir la costa oeste. Montañas y valles, ríos, campos de flores y naranjos que desprenden aromas que hacen volar. Una costa de bahías y playas que sorprenden con la magia de las ballenas saltando en el horizonte. Quizás sea la razón por la que los Boers, los alemanes y los ingleses nunca hayan acabado yéndose, renunciado a todas estas riquezas. Es comprensible, aunque el fin no justifica los medios y el apartheid fue una autentica barbaridad y sigue siendo algo de que preocuparse.

Finalmente despues de unos cuantos rodeos llegamos a Cabo Aguhlas,  mas al sur no se puede ir. Es el punto mas austral de Africa. Realmente hay una emocion indescriptible cuando uno llega. No te lo crees, no esperabas. Miras atras y ves todo el esfuerzo que ha supuesto el viaje y eres feliz. Una felicidad condicionada por conseguir lo que te propones y que normalmente cuanto mas cuesta,.. en definitiva, mas feliz se siente uno. Y poco no ha costado!!! Un viaje que por supesto ha cambiado nuestras vidas, y la vision tan equivocada que teniamos del Africa. Un viaje en el  que ha entrado aun mas el veneno del vagabundeo.
Como dice Reverte, 'el viajar es tambien una forma de crear, porque retienes cuanto ves y cuanto oyes, en la memoria y en la retina, para intentar mas tarde interpretarlo, como si fueras un artista, un pintor frente a los colores, frente a los rostros y las formas, un mundo abierto a los sonidos, a las voces y a los ritmos, o quizas y al fin, un poeta.'



Tranquilos que esto no es una despedida del fragonafrica, porque hay un tipo de magnetismo que hace que algunos de nosotros nos resistamos a movernos aun del continente africano, como el hierro al iman... enganchaos!!! asi que habra un poquito mas de viaje
Mucho amor para todos, siempre incondicionalmente. Que sepais que no dejamos de pensar en vosotros y que estais mas presentes de lo que os podais imaginar. Mil gracias a todos.
Gracies Jose!!! Gracies Ninho!



"en mi mundo .. en mi camino"