dijous, 5 d’agost de 2010

de kinshasa, a traves de Angola para llegar a la hermosa Namibia. Vaya Julio!!

?Por que los hombres vagan por el mundo en lugar de quedarse quietos?
Bruce Chatwin


Hola a todos después de largo tiempo ausentes.



Los últimos relatos de los fragonafricanos remitían en la zona de Kinshasa. Desgraciadamente para algunos, seguramente nuestras últimas aventuras han perdido interés, en cuanto a que no nos han vuelto a atacar piratas, no hemos vuelto a sortear pistas prácticamente infranqueables, y no nos han metido en el calabozo de ningún cuartel policial corrupto. Lo sentimos por ellos, pero creernos que nosotros agradecemos un poco de descanso, aunque estoy seguro que echaremos de menos tanta buena aventurilla.


Por nuestra propia desgracia, la furgoneta sigue pinchando ruedas, haciendo ruidos diversos y dando problemas. Aunque parece tengamos que estar acostumbrados no deja de sorprender dos cosas, la cantidad de averías que puede tener en brevísimos periodos de tiempo (a veces en apenas unas horas de diferencia) y segunda y la más grata, la residencia de nuestra querida J5 para llevarnos en nuestro fantástico camino rumbo al sur del continente negro.

En Kinshasa finalmente conseguimos la difícil visa de Angola, de nada más y nada menos que para un mes, por lo que saltamos de alegría al conocer la noticia. Definitivamente pasar tanto tiempo en esta ciudad fue una muy buena experiencia, gracias a la hospitalidad de Mikael y Annia, y no solo por acogernos en sus casas sino por el guiaje cultural y la de cantidad de cosas que conocimos del mundo congolés gracias a ellos.

Después de pasarnos el día de la celebración del Cincuenta aniversario de la Independencia del país encerrados en casa, en acorde con el mensaje de alarma dirigido a la totalidad de la comunidad blanca en Kinshasa de no pasear por las calles, partimos dirección Matadi aprovechando que era día festivo y el tráfico era considerablemente escaso. Así llegamos a Songololo, entrando de nuevo en una pista que nos llevaba a la ansiada frontera angolana.

Pista en un más que decente estado nos animaba, y una frontera de salida congoleña fácil nos llevó al fin a pisar Angola.

En Angola todo y no estar disfrutando de asfalto, unas oficinas nuevas de migración completamente informatizadas nos confirmaban la entrada al nuevo mundo, el del petrodolar. Al pedirnos 50 dólares para entrar el vehículo al país, lloramos ser pobre tras tan largo viaje. El tipo de la oficina resulta hablar español por haber vivido muchos años en Cuba y estar estudiando no sé que máster a través de la UNED en Madrid. Además de hacernos el papel por el morro, nos invita a tomar nuestras primeras cervezas angolanas.

Angola ha tenido una de las guerras más duraderas del continente, desde 1975 hasta el 2002. Casi treinta anos de guerra y un país infectado de minas antipersonas han sido el resultado. Al final, MPLA al poder, mucho petróleo, corrupción, y un país en desarrollo paso a paso.


En este país cambiamos de idioma, dejamos por fin el francés y empieza el portugués, que a la fuerza se nos va a dar mejor por su proximidad al castellano. Pero lo mejor del país es el precio dela gasolina. Al ser uno de los grandes productores de petróleo de África los precios son irrisorios, una autentica gozada ver como el precio después de llenar el tanque es tan barato.


Después de unos pacíficos días en el norte del país, poder dormir en la furgo de nuevo y pasear sin miedos, atravesamos espectaculares espacios llenos de baobabs gigantes durante kilómetros y kilómetros, y paisajes abiertos hermosísimos.

 La cosa se complica en carreteras destrozadas, agotadoras y eternas para llegar a Luanda, añadiendo a ello que el alternador que habíamos comprado en Brazzaville no funciona, cosa a esperar después de ver el estado de tal aparato cuando lo compramos como única solución.


Al no cargar la batería, no podemos encender las luces de la furgo por lo que después de grandes dudas entramos en Luanda (en búsqueda de nuestro couch surfer) oscureciendo. Lo típico al entrar en una gran ciudad que no conoces es perderse, así que después de dar mil vueltas en búsqueda de la casa de nuestra anfitriona y por tanto en plena oscuridad, ya tenemos las sirenas de la policía detrás nuestro, con 4 policías en dos motos, totalmente armados con metralletas y sus respectivos chalecos antibalas (ups!) parándonos. De nuevo toca hacerse la victima. Al ver ellos la posibilidad de socorrer a estos desamparados turistas, nos escoltan moto delante y moto detrás por medio Luanda hasta el punto de encuentro con Teresa, la chica alemana que nos va a alojar por una noche en su pequeño piso de la capital. Este tipo de paradas, una noche y una ducha son realmente gratificantes.
Al día siguiente agradeciendo las primeras luces del alba ya estamos pidiendo en la calle a alguien que acerque su coche para conectar las pinzas en la batería. Por suerte fue eficaz, tanto como para salir rápido de una de las ciudades más caras del mundo. Ya vemos que aquí no se nos ha perdido nada.


Seguimos nuestra ruta hacia Lobito donde tenemos también algunos contactos, y donde quizás sea un lugar más tranquilo para arreglar el alternador. El inconveniente en este tipo de averías es que uno no puede parar el motor hasta llegar a destino. Siempre queda el recurso de utilizar la placa solar, que es el sistema que hemos utilizado para poder parar a comer y ponerle suco a la furgo. La llegada a Lobito fue genial, también de noche, y repitiendo la escena de Luanda, policía en moto parándonos, y tras explicarle nuestro problema como si se nos cayera el mundo encima acaban llamando a su jefe para saber si tenían permiso para escoltarnos hasta nuestro punto de encuentro con Camil.


Camil es un francés con una mezcla consanguínea familiar interesante que nos será de gran ayuda durante nuestra estancia en Lobito, con una vida social un tanto agitada y siempre divertida. Allí una gran familia de expatriados y voluntarios de ONg que nos ayudan en lo posible, a conocer los alrededores, y como no, a ver los partidos del mundial, entre ellos el de la final. Es increíble el patriotismo que sale cuando uno esta tan lejos de casa y necesita una excusa, en este caso perfecta, para irse a celebrarlo por las calles allá donde uno este. Desde luego entre ninguno de los allí presentes había un solo fanático de futbol. Eso era lo de menos. Eso si, había que liarla.


Después de unos días acampando en playas perdidas,

 paseos en kayak por la Restinga de Lobito

y conseguir que el mecánico de la empresa donde trabajaba Camil nos arreglara el alternador, decidimos que diez días en Lobito son suficientes y que es momento de seguir con nuestro viaje. ¡Mil gracias por vuestra hospitalidad. ¡Realmente alucinante!!

Nos habían jurado que las carreteras de aquí hasta Namibia eran asfaltadas. No os podéis imaginar la de veces que nos hemos acordado de la madre de quien nos dió esa información, las carreteras no estaban asfaltadas, ni eran pistas en un más que aceptable estado. Algunos tramos autenticas agonías. Pero bueno, con la gran filosofía de prisa mata, llegamos a Lubango, unos días de relax en las preciosas montañas de Tundavela,


 un paseo por la costa de Namibe (sacando las planchas de nuevo y a palear para sacar la furgo de la playa),


 bonitas carreteras


, y el motor de arranque que nos deja tirado,.. cosas de la vida, del viaje y de la furgo. Esta vez se encapricha la furgo en no querer arrancar, hasta que aparece la policía ya en la noche, diciendo que allí no podemos quedarnos a dormir. Cuando le decimos que tenemos un problema mecánico, y le vamos a hacer una demostración que no hace nada el motor al girar la llave, en ese momento, brum brum, … el motor vuelve a arrancar!


Finalmente nos hacen acompañarles a comisaria donde amablemente nos ofrecen dormir en la misma calle, explicándonos que no hace mucho tiempo unos turistas tuvieron algún que otro desagradable percance en el lugar donde estábamos parados, y que había sido por nuestra seguridad el no dejarnos dormir allá. Reamente esta policía angolana se pasa de amable, no?? Nos habían dicho que la policía era igual de corrupta que en el resto de países africanos y que la mayoría de cosas se solucionaban con el billete, pero desde la misma frontera hasta el final la policía siempre nos ha ayudado y jamás nos han pedido ni un duro por ello. Sera que les han subido el sueldo!

Y bueno, con la furgo ahora arranco , ahora no,.. seguimos hacia el sur, de nuevo unos cuantos buenos kilómetros por pista. En el momento que uno agarra el asfalto es como llegar al cielo. La furgo vuelve a hacer nuevos ruidos con tanto bache, pero al llegar a la carretera, en comparación suena como recién salida de fábrica. De acuerdo, no exageraremos, pero el cambio es tan grande que uno no quiere que se acabe ya hasta Cape town!


Han sido tres semanas rápidas cruzando Angola. Imaginémonos que nos hubieran concedido la visa de tránsito de tan solo cinco días, que es lo que habíamos estado escuchando que daban últimamente en las embajadas angolanas. Son más de 2500 km entre asfalto y todo tipo de pistas. Hubiera sido una autentica locura. En realidad la mayoría de gente nos preguntaba como habíamos conseguido la visa, y que no sabían que existía ya una visa turista. Esperemos que sea la abertura al mundo de este país.


Llegamos a una frontera modernísima, nada que ver con lo que nos habíamos encontrado hasta ahora. La salida de Angola sin ningún tipo de problema, un sello y ale, hasta la próxima. La entrada de Namibia un hello, todo el mundo con el volante al otro lado, a conducir por la izquierda, un sello en el pasaporte, otro para la furgo,.. y wellcome to Namibia!!!

A L U C I N A N T E ¡!! Hemos llegado a Namibia. No es que lo hubiéramos dudado un sola vez,.. fueron tantas que el haber llegado es algo realmente flipante!

Lo primero es intentar arreglar el motor de arranque que sigue haciendo el tonto, y otro ruido que por más que le damos vuelta no llegamos a saber de donde viene. Uno lo ve todo tan bonito, supermercados, todo tipo de almacenes, los coches, las carreteras, la organización,.. que se relaja,.. y al primer relajo la pagamos. Entramos en un super en Ondangwa , y al salir nos han abierto la furgo para llevarse la radio CD y de paso lo que había más a mano, la mochila de Sofia, con su cámara, teléfono, dinero y tarjeta. Mierda mierda y mas mierda! Los pasaportes no los quisieron para nada y andaban tirados por el suelo, así que aun se puede decir que tuvimos algo de suerte, porque si se hubieran entretenido un ratito más, podrían de verdad haber acabado arruinando el viaje. Estos despistes se pagan, pero se aprende cada día de los errores. Este nos ha vuelto a poner las pilas de que raterillos hay en todas partes y que no hay que dejarse engañar porque el país se vea más tranquilo, limpio y moderno, más bien parece ser que es al revés.

De esta manera volvemos a encontrarnos en comisaria, ¡esta vez voluntariamente!!..( o no!.) para hacer una de las declaraciones de robo más patéticas del mundo, absurda y realmente inútil,.. Quizás en todo el mundo también lo sean,.. seguramente… pero siempre hay un pequeña esperanza de que funcione, de recuperar lo robado,.. o al menos de encontrar a alguien competente. Aquí desde luego no va a ser el lugar.

Ahora toca meterse de nuevo con la furgo. En un taller nos desmontan el motor de arranque, y parece ser que es un problema de conexión porque al desmontarlo no se ve nada fuera de lugar. Así que por aquí todo bien. Después viene lo del ruidicito que cada día suena más y que sospechamos sea de la transmisión, decidimos desmontar, cambiar un guardapolvos roto, limpiar, engrasar , cambiar el muelle y cortar la extensión que se le había hecho en Yaundé a la suspensión, para volverla a la posición normal. Después de todo el currazo, el ruido sigue, hasta que Sofía nos toca el hombro y dice,.. ’oye, carajo, no será que el tornillo de la barra de dirección esta flojo’… ¿..?? ..Pues hombre, pues claro..!!! Así que habrá que tener cuidado a partir de ahora de no escuchar a Sofí en los temas de mecánica! Junta de caucho, apretar el tornillo, y ta tachan,. se fue el maldito ruidito!!!


Ya estamos preparados de nuevo para el viaje y descubrir lo que promete Namibia. Nos vamos hacia Opuwo. Entramos en la región Himba. Mujeres con peinados astronómicos, todas rebozadas de un color rojizo ocre, tan solo vestidas con una poca ropa o tapadas con mantas, todo ello de color rojizo.


Los hombre presumen una cresta al más estilo punk pero sin revestir su piel con ningún colorante. Antes de la independencia de Namibia en el 1999 vivían mucho más aislados y con muy poco contacto con turistas. Hoy en día este país mega turístico por la gran cantidad de atractivos que tiene está provocando cambios abismales y a un ritmo aceleradísimo dentro de las comunidades Himba, y lo más imperdonable es el plan actual de construir una presa en la zona de Epupa, cosa que puede cambiar definitivamente su estilo de vida.


Siguiendo al sur por pistas del tamaño de una autopista vamos dejando pequeños poblados a los lados, donde sus gentes intentan pararnos para comprar sus artesanías, la mayoría Himbas. Siguiendo más al sur entramos en la zona de Damaraland. En un principio empiezan a aparecer antílopes salvajes, pero pronto vemos que es una extensa zona llena de fauna diversa. Salir de la furgo y ver avestruces, cudúes, cebras, orix,.. caminar 200 metros de donde estamos acampados y ver jirafas,.. meterte en la furgo de noche al escuchar el reir de la hiena, ver por todas partes huellas de leones, encontrar chacales husmeando por la furgo, despertarte con el grito de los monos que nos observan desde arriba de las colinas rocosas.. un verdadero espectáculo que jamás hubiéramos imaginado.

 Desde luego que salimos mucho a caminar y en bici por la zona, pero todo y tener alguna noción de lo que deberíamos hacer en caso de encontrarte con el rey de la selva durmiendo su apacible siesta, deseamos que si alguna vez hay un encuentro, que sea desde la furgo y mirándolos tranquilitos des de nuestras ventanas.


Namibia, este país a simple vista tan organizado, una mezcla rara entre blancos afrikaners y negros, donde los herero presumen de unos trajes y gorros de época, donde ves himbas saliendo del supermercado con sus peinados galácticos, donde se conduce por la izquierda y se escuchan idiomas rarísimos de origen bantú. Solo llevamos dos semanas y nos ha dejado perplejos. También es cierto que en tan grande extensión como la de Namibia apenas viven dos millones de personas, apenas hay policía, ni tan solo controles en carretera, y la naturaleza con sus desiertos, sabanas, animales, costa y montañas son una delicia para disfrutarlo un rato más.


Hasta aquí las crónicas del fragonafrica. No os olvidéis que os queremos un montón, se repite y se repite que el alzheimer está de moda, y hay cosas que no conviene olvidar. Os tenemos muy presentes en este viaje, que no deja de sorprendernos y en el que estamos aprendiendo continuamente de nuestro alrededor y de nosotros mismos. Mucho amor incondicional y un millón de abrazos a todos.



I la grandissima benvinguda al Lluc!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Felicitats Carlos i Roser!!!!!!!!!!!!!!! Incredibollll!!!! Us estimo moltissimmmmm.

Por cierto Deli viene mañana!!!!



"en mi mundo .. en mi camino"