dissabte, 20 de febrer de 2010

de Ougadougou a la costa de Benin,.. y vuelta!!! Se acabo el invierno africano!





Hola a todo el mundo de nuevo!!! Volvio a pasar mucho tiempo desde la última vez, y de nuevo hay mil historias para explicar, de las que intentaremos hacer un pequeño resumen.

A ver, empecemos por lo más importante, y es que el Jose ha regresado a casa. Muchos han sido los condicionantes que han motivado al Jose a tomar su decisión. Quien tenga la inquietud o necesidad de saberlo, que se acerque a él mismo y le pregunte. La verdad es que ha sido un gran cambio para los que seguimos, primero porque esto queda un poco cojo, pues con él había empezado el proyecto des del principio y queda un vacio importante. Segundo porque el Niño decide vender el Patrol, meterse en la fragon con nosotros y proseguir el viaje un poco más de lo que había previsto. Los viajes son así, sabes como empiezan pero jamás como acaban.

Acompañamos al Jose al aeropuerto, con una rara sensación, la de no querer creer que al día siguiente ya no va a estar en la fragon… pero la decisión ya ha sido tomada, y el aeropuerto de Ougadougou se convierte en nuestro lugar de despedida.
Fuertes abrazos son el reflejo de lo que hemos vivido juntos estos últimos cinco meses de nuestras vidas, miradas de complicidad, y un adiós que queda en el aire, que parece irreal para todos.

A la mañana nos ponemos en marcha. Dejamos el Patrol en lugar seguro en Ougadougou, y se hacen las mudanzas del niño a la fragon. Decidimos hacernos el visado Entente Touristique, que nos permitirá recorrer durante dos meses Burkina, Benín y Togo, (también Níger y Costa de Marfil, que en un principio descartamos). Después mirar las mil posibilidades de hacia donde continuar el viaje, salimos de la ciudad camino del Parque Nacional de Arli, en el mismo camino de Benín. A medio camino paramos en Fada N’gourma, porque nos han dicho que no es demasiado prudente conducir por esas carreteras de noche debido a los numerosos bandidos. Pasamos la noche con linda gente del pueblo, pero por la mañana la fragon no arranca, y resulta que se ha roto el alternador. Una mañana de mecánicos, y queda solucionado. Nos quedamos otra noche en Fada, y aprovechamos para conocer las vida nocturna africana! (más detalles, preguntar al niño).
Aun quedan unos cien kilómetros más de carretera hasta llegar a Pama, el pueblo desde donde una pista de 90 kilómetros se introduce al interior del parque.  


Es aquí donde empieza de nuevo nuestra odisea.
Nos introducimos en la pista sin tener demasiada información, pero confiando que siendo el camino de acceso a un parque nacional la pista no debería estar en muy mal estado,… brbrbrbrbrbrbrbr, error!!!!… nunca te olvides que estas en África! La pista resulta ser algo terrible, lleno de roderas, y lo peor, arena bien fina. Así que en estos interminables 90 kilómetros, nos quedamos atrapados unas cuantas veces, en las que nos toca palear, usar las planchas de arena, y deshinchar las ruedas.



A tan solo 5 kilómetros del parque una rueda revienta y al ir a cambiarla el gato se rompe,… se ha hecho la noche, y no toca otra que esperar a que vuelva a salir el sol. Aun no lo sabemos, pero estamos rodeados de leones, elefantes, monos, … Por suerte, en medio de la noche aparece un camioncete, al que paramos y nos prestan el gato, y como no, también nos cambian la rueda. Un intercambio de trabajo por comida, y una ayuda venida del cielo. Aun así decidimos pasar la noche en el lugar, no es demasiada buena la idea de continuar de noche. Al salir el sol, volvemos a ponernos en marcha, y después de pasar de nuevo por arenales, llegamos a destino, con la alegría de saber que en la otra dirección se encuentra una pista en mejor estado que accede al parque, y no estamos obligados a pasar por la tortura de pista que acabamos de abandonar, aunque tengamos que dar un gran rodeo.


El Parque Nacional de Arli está un poco dejado y no es tan visitado como otros parques de Benin y Niger. Eso le da un toque especial, sobretodo porque no vemos más blancos, pero también se convierte en un pequeño problema, porque no hay infraestructura para ver los animales, ni pistas de acceso dentro del mismo parque, o 4x4’s. Así que de buenas a primeras, el primer día nos hacemos con un guía local y nos aventuramos a la búsqueda de animales, en nuestras bicicletas. El guía con la suya y el rifle a la espalda. Lo gracioso está en saber que hay unos cuantos felinos, entre ellos leones.

En nuestro paseo en bici llegamos a ver una fantástica manada de elefantes, antílopes, farcos y decenas de monos. Leones no hemos visto, pero por la noche, escuchamos perfectamente los rugidos continuos desde la cabañita llena de pulgas en la que dormimos, y al día siguiente vemos las huellas a unos pocos metros de la furgoneta. Los monos han sido más atrevidos, y los hemos pillado bajándose del techo.
Al final, y con algo de dinero por medio, conseguimos que los forestales del parque nos lleven a dar un paseo por alguna de las pocas pistas transitables. Estas se dirigen a un bello rio donde vemos unos cuantos hipopótamos nadando a sus anchas. Por el camino volvemos a ver decenas de antílopes, y farcos, y al parecer, deberá ser otra la ocasión para ver felinos en estado salvaje.





Salimos del parque, esta vez por otra pista, y aunque nos hayamos quedado de nuevo atrapados en la arena, no ha sido para tanto, y la mayor parte la hemos pasado bien y sin problemas hasta llegar al deseado asfalto.

 
así, en ruta de nuevo, buscamos como arreglar el gato en Fada, y menos mal, porque al salir rumbo a Benín, a unos pocos kilómetros, la rueda incomprensiblemente revienta por completo,.. y es que una cosa esta clara,… este viaje va de ruedas!!!!!!

kilometro y kilómetros, y llegamos a Benín. Es la primera vez que tenemos que pagar algo de dinero a la policía, y aunque no haya sido mucho, ha sido la manera de conseguir que nos devolvieran lo papeles de la fragon. Así es el fantástico mundo de la policía corrupta africana.




Una vez en el país, vamos en busca de agua fresca, la cascada deTanougou , en las montañas de Atakora.


 En la base esta el pueblo de Tanougou mismo, donde encontramos pobladores de una etnia que desconocemos. Mujeres altivas características por sus adornos, sus tatuajes en la cara, decenas de collares rígidos y circulares amontonados en sus cuellos, brazaletes y pulseras.

Seguimos nuestra ruta por el país Somba, y sus curiosas construcciones tata cerca de Boukoumbé.


Y enamoraos de poder bañarnos en ríos, nos vamos a las cascadas de Kota, y aprovechamos para hacer un poco el cabra con las cuerdas y los arneses….










Seguimos camino del sur, dirección de la costa por carreteras secundaria, hasta llegar a Abomey, que está declarada Patrimonio de la humanidad por sus restos arqueológicos del que fuera el gran imperio Dahomey. Templos de barro se entremezclan con las casas, y aunque no sea espectaculares, ayuda a uno a hacerse a la idea de lo que fue un gran imperio en África del oeste.


Aquí ya se empieza a respirar el espíritu vudú de la gente de Benín, su primera religión, y que no tiene nada que ver con la imagen del vudú que nos hemos creído los blanquitos durante décadas. En realidad es una religión, nada que ver con el animismo africano. Tienen un dios único, sus ceremonias y procesiones con sus vestimentas blancas, y mucha música en sus celebraciones y rituales. En su contraparte está su uso en la magia negra, que es la que nosotros hemos hecho mas popular.


Llega el momento de tocar el mar, en Gran Popo. Palmeras llenas de cocos, se pierden en el horizonte en estas playas infinitas.



 Así es la costa de Benín. El mar es duro y fuerte, muchas olas que revuelcan. Desde luego no es el paraíso para el que le gusta pasarse horas relajado metido en el agua. El calor es asfixiante y húmedo, y las noches ahora si, han empezado a ser realmente calurosas.
 Pero si que lo es para el que le guste comer piñas, papaya y cocos fresquitos y al que le guste perseguir al hombre de los helados con su bicicleta. (moki moki!!)

Nos vamos a las playas de Ouidah. Allí reencontramos a Luís y a Imar, con el que habíamos coincidido en Dakhla, con el problemas del visado de Mauritania, y que está ya medio afincado en su microbús debajo de un palmeral.
Y ahí nos plantamos nosotros también con nuestra fragon, decididos a pasar unos días en pleno trópico, inventándonos las mil y una para poder dormir lo mas aireados posible!! De nuevo de vacaciones en nuestras vacaciones!

No ha sido fácil despedirse, pero llega el momento de dejar nuestro pequeño paraíso para dirigirnos a Togo. La frontera, lenta y caótica, pero que pasamos sin incidencias.


Paramos a dormir en la costa el primer día, pero enseguida, después de atravesar Lomé y sortear los policías que nos paran y piden el oro y el moro, nos vamos a la montaña de Kpalimé.


 Encontramos el trópico en las montañas, plantaciones de café, cacao, plataneros, papayeros, arboles gigantes y un par de policías a los que toca dar dinero por debajo de la mesa, por haber aparcado la fragon, según ellos en sitio prohibido, y en la que han tenido la intención de retener los papeles del vehículo y los permisos de conducir hasta que nos presentáramos en las comisaria del pueblo al día siguiente. Yendo nosotros con un chico alemán que en estos momentos está haciendo un voluntariado en el pueblo, e intentando por todos los medios ayudarnos a salir del lio lo antes posible, nos toca sobornar al poli (un peazo de cabrón), cosa que no ha sido fácil porque además pedía que le invitáramos a tomar unas cervezas después,.. ver para creer!

A parte del incidente policial, el lugar es precioso, cogemos las bicis y vamos a visitar otras cascadas en medio de estas montañitas reverdes.

A la tarde, y con las pilas puestas, subimos con la furgo la montaña más alta de este país, que no llega los mil metros, el Mt. Agou.

Verde que te quiero verde!

Nos dirigimos al norte. Prácticamente no hay nada interesante que nos haga parar. Las carreteras están en un estado deplorable cosa que hace las distancias mucho más pesadas. Encontramos a la policía y a los militares muy agresivos, las elecciones se están acercando y el movimiento de candidatos a las diferentes poblaciones revoluciona un poco al país.

Decidimos a visitar unas cascadas del las que hemos leído que vale la pena ver, en Bafilo. La historia está en que primero hay que ir a pedir permiso al jefe del pueblo (alcalde), y ofrecer un donativo, a parte de que es obligatorio tomar un guía,… las cascadas, al final no valen nada!

Nuestro siguiente destino es Kandé y el valle de Tamberma, declarado patrimonio de la humanidad desde el 2004 por sus construcciones tatas.
Decidimos adentrarnos con guía, todo y que no es nuestro estilo, es la única oportunidad de conocer desde dentro estos poblados, sus pequeñas fortificaciones y acercarse un poco a sus gentes. Ha valido la pena aunque el acoso hacia los turistas en la venta de pequeños artículos caseros es serio y es prácticamente el único contacto que uno acaba teniendo con los pobladores.


Nos preguntamos sin querer saber la verdad, donde va el dinero del Patrimonio mundial, el dinero de la entrada, el dinero de los guías. Está claro que si algo llega a los Tamberma, no es demasiado.




Así salimos del valle, en dirección Burkina, y sin saber como, llegamos a Ouagadougou de nuevo. Parece que no teniamos demasiadas ganas de quedarnos más tiempo en Togo, y el caracter de los burkinabe nos ha llamado más. Lo más duro será pasar el verano lejos del mar que hemos dejado ya atrás (y sus cocos). Ahora sí que entendemos porque llamaban invierno al calor tan soportable, y porque se llama verano a este terrible calor sin brisa que se nos echa encima noche y día. De todas formas, todo es bienvenido,... así es Africa.

Aquí dejamos el útlimo mes de nuestras vidas, para quien quiera seguirnos un poquito más de cerca,... y cuanto más cerca, esperamos, más lejos del frio que este invierno esta pegando por nuestras tierras...

Abrazos y besos a todos sin condición!!! Un abrado infinito Jose!!!

amor

"en mi mundo .. en mi camino"