dimecres, 6 de juliol del 2011

Mozambique conexion!! finales de junio del 2011

Fragonafrica. Que es fragonafrica?


Quizás el tiempo haya hecho de este blog un diario que ha perdido la continuidad de la que presumía el primer año, aunque el hilo conductor, África y la fragoneta aun estén unidos por el viaje y la experiencia.
Sofía se recuperó del accidente con paciencia y mucha voluntad para poder continuar el viaje por África. La furgo se recuperó, también, aunque tuvo que pasar por muchas manos, paciencia, fe y no perder nuestras ganas de viajar con ella. También era cierto que si Sofía quería continuar el viaje recuperándose de su cadera rota, la solución más práctica era arreglar la J5 y  esperar a ver lo que pasaba. Contradictoriamente Sofía se recuperaba a una velocidad increíble, mientras que la furgo no dejaba asomar el día en que estaría de nuevo en la carretera, aunque eso hacía más posible un futuro viaje más cómodo para Sofía.

La hospitalidad de los Clayton, de Sibonguile y Sbu, las conversas interesante con Sara y David, las buenas manos de Robert, la ayuda de Velcro. En resumen más de tres meses atrapados en East London enrarecidos por estar sin quererlo viviendo esta curiosa faceta de Sudáfrica donde la gente no dejaba de ayudarnos, aprendiendo a vivir en este raro país que tanto nos cuesta comprender. Qué difícil es Sudáfrica.


Al final una junta culata nueva y bien puesta.


De repente un día estábamos despidiéndonos de todos y de nuevo en la carretera. Era como si 
empezara un nuevo viaje. Como si hubiera pasado una eternidad, que en realidad había sido.
 


Sudáfrica se convertía de nuevo en el país a conocer, decidiendo ir a las Drakensberg por la carretera de Bloemfontein cruzando por el pequeño país de Lesoto. También conocido como el Reino de los cielos, Lesoto es como una pequeña isla de montañas donde la altura mínima supera fácilmente los mil metros y llega a superar los 3400. 

Con una población de un poco más de dos millones de personas, en su mayoría Basotho, sobreviven en un entorno mayoritariamente rural, tapados día y noche con sus mantas artesanales para combatir el intenso frio de las alturas, mientras pasturan el ganado allí donde uno levante la vista ya sea a pie o a lomo de sus caballos. 
  
El estado de las carreteras es muy bueno, cosa que no esperábamos, exceptuando las pistas que nos han conducido a la pequeña aldea de Malea-Lea, y que nos ha dejado disfrutar de una semana por el país Basotho. Es un lugar alucinante y una burbuja dentro de los territorios sudafricanos.
Este país comparte con Sudáfrica las Drakensberg (dragon mountains), que ha sido nuestro destino una buena semana. Esta zona  poblada mayoritariamente por Zulús ha sido una autentica gozada para caminar, subir algunas de las montañas y desahogarnos por todo este tiempo alejado de las zonas montañosas. 
  

Hemos recorrido el Parque Nacional Golden Gate, The Anfitheatre y el Cathedral Peak.  
   
Al ser temporada baja hemos encontrado muy poca gente y eso a nosotros nos ha hecho disfrutarlo aún más, sin tener que estar rodeados de sudafricanos comiendo braai (barbacoa) a todas horas entre otras cosas que ya empiezan a cansarnos. Es verdad que al ser esta época del año hace mucho más frio y los días son más cortos, pero lo suficientemente largos para llegar cada día con las piernas molidas a la furgo por las excursiones. 
Calentitos de tanta montaña salimos en dirección a una zona de escalada en un pueblo llamado Waterwall Boven, a unos cuantos kilómetros de distancia de donde estábamos pero ya en dirección a Mozambique.
 Aquí unos días de roca nos dan más pilas y no hay que decir que Sofía está casi en plena forma de nuevo, aunque sigue con molestias en la ingle y en la espalda, pero que no le han imposibilitado estos días ni de escalar un poco en roca ni de subir el  Cathedral Peak.
Ya que estamos en esta zona volvemos a cambiar de nuevo los planes para ir al norte, hacia el Blyde River Canyon.  Por lo que habíamos leído es unos de los cañones más grandes del mundo, pero nos ha dejado un poco decepcionados… quizás uno siempre espera más de estos lugares que presumen de ser gigantes y donde cuesta  ver la grandeza, no sé si me entendéis. El lugar es hermoso, pero las expectativas que tiene que cumplir un lugar después de haber conducido un montón de quilómetros y que  le ha desviado de su ruta otro tanto, es mayor, hace que el resultado merezca ser un tanto más impresionante
 .
La verdadera recompensa vino después cuando decidimos entrar en el cercano Kruger National Park.  Un parque que en tamaño se le compara con Israel, y sus casi cien años de antigüedad. Se pueden encontrar los aquí conocidos Big five (león, leopardo, búfalo, elefante y rinoceronte) entre una gran cantidad de fauna diversa. 
 Abundan las jirafas, los hipopótamos, monos, todo tipo de antílopes, roedores, miles de pájaros,... 
 Nuestro gran momento en el parque fue cuando un par de rinocerontes se quedaron observándonos de morros a la furgo con sus minúsculos ojos. Nunca había visto uno desde tan cerca. Cuando ya empezábamos a sufrir por nuestro hermoso radiador, al que ya imaginábamos chorreando el agua entre el cuerno de uno de las bestias, el muy animal se dio la vuelta de un bote, se apartó de la pista y siguió comiendo el pasto debajo de unas acacias secas. Aun puedo sentir mi corazón acelerándose, sintiendo que se me salía cuando lo teníamos delante de la furgo decidiendo por el futuro de nuestro radiador. Sofía también estaba pensado en lo mismo. No tenemos remedio. La risa que nos hemos pegado cuando los dos nos dimos cuenta que habíamos estado pensando en el radiador hasta el final. Rino’s vs Fragonafrica. Si solo hubiera sido el radiador
 .


El rino no fue nuestro mal estos días, aunque sufrimos de otros un tanto doloroso. Después de un par de días en el Kruger decidimos ir a Nelspruit para comprar todo lo que necesitáramos antes de meternos en Mozambique. Aquí nos acogió la alucinante familia de Ettoine que viven en una granja a unos diez kilómetros de la ciudad. Se portaron increíble con nosotros y la mama nos enseñó a hacer jabones caseros. Todo un lujo. Fueron unos días en que nos sentimos muy bien acogidos. La mala suerte fue al ir a la ciudad a buscar unos tornillos que nos hacían falta, nos abrieron la furgo y se llevaron algunas cosas de valor. Al día siguiente nos volvió a pasar lo mismo, otra vez nos forzaron la puerta y se llevaron algunas otras cosas importantes. En estos casos siempre decimos que podría haber sido peor y que si se hubieran llevado los pasaportes sí que hubiera sido la gran desgracia porque tendríamos que haber vuelto a Johannesburgo y entonces sí que todo se hubiera girado en redondo. También pensamos que se podría haber evitado conociendo como conocemos Sudáfrica.
 Lo cómico de la situación fue ir a la policía, verles sacar las huellas dactilares a las cerraduras, y preguntarnos cuál fue el último día que lavamos el coche. Creo que sobraban las palabras para ver que la última vez que se lavo fue con las últimas lluvia! Seguramente ahora mis huellas dactilares y las de Sofía están dentro del registro de huellas de delincuentes de la región sudafricana de Mpumalanga. Probablemente las de algún mecánico también, eso seguro. A partir de este día cerramos las puertas con una cadena día y noche.
Del Kruger nos dirigimos rumbo a Swaziland, una de los países más pequeños de África, un reino en estas tierras australes, famoso por su rey Mswati III, monarca absoluto, que tiene 13 mujeres y una novia. No está nada mal.
 
Hemos accedido por las pistas del norte hasta llegar prácticamente directos a la capital, Mbabane. El paisaje es diferente y hermoso con rocas enormes de granito por todas partes. En la capital nos recibe Dane, couchsurfer,  que nos ayuda a conocer los alrededores y nos explica cómo funciona este sistema político absolutista. Nos acerca al único sector de escalada de la zona y  presta su bicicleta para entrar en la  bonita reserva de animales de Milwane, donde sin saber cómo me he encontrado a una pareja de Tarragona, y para más colmo, ella es compañera de trabajo de mi hermana. Toma ya!
 De aquí ya estamos oliendo Mozambique. En realidad creo que hace más de medio año que lo estamos oliendo pero que no se deja, que parece la meta inalcanzable, aunque esta vez parece que sí. Aun y la ganas de cruzar paramos cerca la frontera para dar una vuelta por el Hlane Royal N.P. donde abundan los rinocerontes y los elefantes
Al día siguiente ya estamos en la frontera con Mozambique. La gente ha conseguido meternos el miedo en  el cuerpo, no sabemos cómo, pero lo han hecho, aun así estamos súper excitados por la idea de salir de Sudáfrica, donde por un largo rato nos ha parecido estar atrapados,.. digamos por toda la serie de desgracias que nos han venido acompañado desafortunadamente.
Mozambique. Ya hemos cruzado y en la frontera todo ha sido fácil. Pasamos tres controles policiales sin que nos paren. Llegamos a Maputo, y nos deshacemos en una esquina de un par de policías que pretenden multarnos por no haber puesto el intermitente. Pero vamos, nada grave  ni fuera de lo normal. Nos habían dicho que era un país muy corrupto, cosa que no dudamos, y que la policía tendía a quedarse con los documentos originales para recibir  dinero a cambio, cosa que tampoco ponemos en duda. Nosotros podemos decir que las cosas están cambiando, al menos con nuestra experiencia.
Solo pasamos un par de días en Maputo, más por curiosidad que otra cosa. Es una capital que podría bien ser una ciudad sudamericana. Para  nosotros ha sido la antítesis de Sudáfrica. Por fin una ciudad en la que se puede volver a caminar solo en las calles sin el pánico racial. Volver a encontrar comida en las calles y mercados, y sobretodo, pan PAN pan rico por todas partes.
Mozambique tiene una cantidad de mezcla cultural y racial increíble, ya que sus puertos fueron durante muchos años transitados por mercaderes árabes y europeos, barcos que hacían las rutas de las indias, y africanos. Aun así la gran mayoría es de piel negra.
Subimos al norte a visitar las playas de Tofu, y de Vilanculos. Nunca hubiéramos pensado que las carreteras mozambiqueñas estarían tan bien. Las playas son preciosas y el agua a estas alturas del año no esta tan caliente  pero se deja bañar. Es la mejor época para venir al país, no hace tanto calor y hay muchos menos mosquitos al ser estación seca, lo que reduce el riesgo de malaria.
Hasta Vilanculos, digamos que es la parte más turística del país, donde los sudafricanos llegan con sus neveras llenas de cervezas y sus remolques con sus lanchas fuera borda, es su pequeño paraíso, en el que según dicen por aquí, llegan con lo puesto y no se gastan ni un duro. No es un turismo muy apreciado por aquí, más bien lo contrario
 .
Hasta aquí hemos llegado nosotros, a Nampula, bien al norte haciendo de taxistas y cargando mochileros hasta llegar a ser en algún momento ocho, y es que al final hemos decidido que el viaje se deberá hacer así todo lo que se pueda como medio de subsistencia si las reparaciones se siguen sucediendo, que hacerlo lo hacen. Un pocos quilómetros antes de Nampula el pedal del embrague bajo hasta el fondo y no volvió a subir, aun así nos dejó llegar milagrosamente hasta la ciudad donde diagnosticaron que se había roto el rodamiento que empuja el disco de embrague. Una putada como una casa.
Y así acaba el blog, curiosamente tal como empezó, con la furgoneta rota, y es que está que no perdona. Cuando parecía que aguantaba y seguía adelante contra viento y marea, se rompió. Por suerte fue en Nampula donde se encuentra más o menos de todo un poco, y parece ser que hay una solución en camino. Con lo bien que íbamos hasta ahora. Pero bueno, me imagino que es no querer aceptar que se va a romper cuando la certeza existe. Siempre está esa esperanza que mueve montañas y hace cumplir sueños por mucho que estos parezcan resistirse. Hay quien dice que hay que saber escuchar las señales, y yo pienso que las señales no dejan de ser interpretaciones personales sobre lo que nos rodea. Nuestra interpretación es que la vida es así y que queremos continuar con al furgo, poco a poco, en los caminos de África, hasta donde se pueda.
Un abrazo incondicional a todos y un millón de besos. Se os quiere y se os echa de menos sin remedio. Ojala podamos escribir el siguiente blog des más al norte y aun con al furgo. Ojala pasemos a Malawi y de Malawi a Tanzania. Ojala podamos seguir rodando los caminos perdidos del África.



diumenge, 6 de març del 2011

De vuelta a la aventura ¿Saldremos de Sudáfrica en furgoneta?




África.
Dos meses en España ha sido como ir de vacaciones. Es una situación curiosa. La salud de mi padre mejoró después de la extracción de la piedra, cosa que ha hecho que el retorno a África haya sido mucho más sencillo y menos dudoso, por lo menos en ese aspecto.

Han sido sesenta días exactos en una búrbuja a menudo surrealista, de reencuentros, trabajo, escaladas y borracheras varias que te ponen en una situación un tanto embarazosa, al empezar a dudar si lo que realmente quiere uno es volver al viaje, o quedarse disfrutando de estas comodidades diarias que tienen su encanto después de haber estado alejado, en cierta manera, tanto tiempo de ellas. Aunque pensándolo mejor, quizás sea el calor humano de tu gente lo que mas cuesta dejar a un lado. ¡Y yo que siempre me las había dado de solitario!! (y el jamón serrano)

Pues con las lagrimillas retenidas en el lagrimal y el nudo en la garganta que la pena a menudo utiliza como muro para que no se le ocurra escaparse el llanto, reemprendo mi viaje con una bomba de agua nueva, un filtro de aceite y un juego de correas completo, camino  de nuevo al sur.., volando voy, volando vengo.

Sofia me esta esperando en Frankfurt, donde después de dos meses sin vernos no nos ubicamos ni nos ponemos de acuerdo en nada. Parece que el tiempo ha desatado un pequeño huracán de energías que deberán esperar a que la tormenta pase y la calma ponga de nuevo en su lugar. Raro.

Después de diez horas de vuelo ya estamos de nuevo en Sudáfrica. Ya no hay melancolía de lo dejado atrás sino excitación de volver a pisar el continente africano. ¡ Genial!!!! ¡ Que continúe la aventura fragonafricana!

Decidimos pasar un par de días en Jo’burg y aprovechar para visitar a nuestros amigos Jaye y  Amos de Cape Town  que casualmente están pasando estas mismas fechas en Pretoria con la familia, celebrando una curiosa y bonita reunión familiar judía, con motivo del embarazo de Jaye. Empezamos nuestra llegada con muy buen pie y en un ambiente muy acogedor.


En Johannesburgo aprovechamos para hacer unas visitas culturales,  volver a encontrarnos con la historia del país y reintegrarnos en la tan diferente realidad sudafricana. Es una visita un poco por encima de la ciudad, no nos atrevemos del todo recorrer las calles a nuestro aire por el miedo que nos han metido en el cuerpo, así que dedicamos la mayor parte del tiempo en el museo África, el museo del Apartheid y algunas exposiciones de arte contemporaneo nacionales


Pero como que ya hay ganas de volver a ver a nuestra querida J5 y sacarnos de encima cuanto antes el dilema de si va a funcionar con la bomba de agua nueva, o si va a  estar flotando sobre una montaña de ladrillos, tomamos un avión (en Sudáfrica, el precio de los vuelos internos es increiblemente barato) y nos movemos hacia East London. Allí nos acoge una  familia alucinante de couchsurfers, Bob y Leslie, que viven en una gran  casa en primera linea de mar  en Gonubie, un barrio a las afueras de East London, y que por diversas razones sera nuestro hogar más tiempo del previsto.

Un par de dias más tarde vamos a ver como está la furgoneta en el  Bucaniers, el caming de Cintsa donde nos habían hecho el gran favor de poder aparcar durante dos meses sin cobrarnos un duro. La primera reacción es de alegría al ver que no existe tal montaña de ladrillos sustituyendo las ruedas sino que se mantiene firme en el lugar y en el estado como se quedó, solo un poco  invadida por la vegetación, telarañas, transformada en un completo hormiguero, y llena de minúsculos animales que han ocupado la furgo de una manera salvaje (a añadir  un ratoncillo que más tarde descubrimos que vivía a sus anchas en el motor). Para nuestras desilusión al levantar el capó del motor vemos que faltan bastantes piezas, (entre ellas algunos manguitos, la tapa del aceite, la salida del termostato,entre otras..). ¡No! ¡no ha sido el ratón!  El mecánico ha tomado su venganza personal (lección 1, ¡nunca subestimes a tu mecánico!, mejor bien dicho, a ningún mecánico) y ha cogido prestadas unas cuantas cosillas para asegurarse que volvíamos y cumplíamos con nuestro acuerdo. Nos ha pillao por donde más duele. Sin comentarios.

Nuestra intención era recurrir a un mecánico de más confianza que él, pero al hacernos la jugada de las piezas no nos queda más remedio que llamarle para decirle que estamos en la ciudad y que necesitamos de sus servicios para reparar el coche, haciéndo como si no supieramos nada de sus hazañas temerarias de hurtos a furgonetas ajenas. Como respuesta da que estará en Jo’burg al menos durante una semana y aunque no acabamos de creerle, estamos en sus manos hasta que presente disponibilidad para trabajar en la J5. Si anteriormente ya teniamos poca fé en él, ahora ya no tengo palabras para describir lo que daría por no volver a verle la cara. No toca otra que esperarle.

Así que hemos alquilado un cochecillo para poder hacer un poco de turismo en los alrededores, y aprovechar para escalar un poco. Nos acercamos al pequeño pueblo costero de Morgan Bay, a unos 40km de East London, y aunque hemos tenido que realizar algunas peripecias para poder equipar  desde arriba y donde las vias no eran  muy largas, el lugar era increiblemente bonito y ha servido para volver con las pilas cargadas.

Como Dave, nuestro encantador mecánico, no acaba de dar señales de haber regresado después de la semana de plazo, decidimos ir al pueblo de  Hogsback, a unas tres horas de distancia. Aunque ya habíamos estado hace unos meses, nos parecía un buen lugar para pasar el fin de semana y escalar un poquito en un ambiente más montañoso.
El anticiclón es perfecto para la ocasión y el primer día  tan solo lo dedicamos a caminar e identificar los caminos de acceso a la roca, difíciles de encontrar. Al día siguiente salimos ya directos a los sectores de escalada que en estas latitudes están aproximadamente a una hora y media de donde se aparca el coche, y la mitad del recorrido campo a través.

Cuando estábamos a unos cincuenta metros de la pared, casi alcanzando la cumbre de lo que llaman el Hog1, Sofía se ha subido en un bloque de piedra con tan mala suerte que había un piedrote suelto, tumbándola al suelo y cayéndosele encima. Tal ha sido el golpe que no se puede mover y se queja de un dolor muy fuerte en la ingle. La cosa parece grave y no es conveniente moverla. ¡Vaya mala pata! Así que toca ir a buscar ayuda al pueblo. Le dejo un poco de agua y el telefono, dejo una camisera amarilla colgada en una roca para marcar el lugar del accidente y corre que corre dirección al coche. En una hora estoy en el albergue donde estamos hospedados y me hablan de un grupo de rescate voluntario. Los llamamos y aparece un tipo que por lo menos por tamaño parece que será adecuado, y busca un grupo de chicos voluntarios y una camilla.
Por suerte Sofía tiene cobertura y vamos llamándola de vez en cuando para tranquilizarla y avisarla de que estamos ya de camino. Más o menos a las tres horas de que el accidente suceda  llegamos al lugar y la encontramos  con un fuerte dolor en la ingle pero mucho más relajada. A partir de ese momento se la inmoviliza y empezamos un penoso descenso campo a través que durará quizás otras tres horas hasta llegar al lugar donde un 4x4 nos espera. Realmente ha sido toda una prueba de resitencia para Sofía y durísimo físicamente para los que arrastrabamosy cargabamos la pesada camilla (70 kg)...




Y bueno, doce horas despues del accidente, y gracias a la colaboración de muchísimas personas conseguimos llegar al hospital St Dominiques, en East London. Es curioso ver que no hay una triste ambulancia en estos rincones del planeta y que el rescate era un acto de voluntad por parte de un grupo de personas que se encargan de hacer proyectos con niños huerfanos.
Tuvimos que trasladar a Sofia en una vieja pick up Toyota, con la gracia de que la mitad de la camilla salía por la parte trasera de la caja. El precio del rescate fue pagarles el deposito de gasolina del viejo coche .
En el hospital, a parte de sacarnos un ojo y parte del otro solo para poder entrar y hacerle una radiografía y una primera valoración médica, descubren que tiene una doble factura en la cadera. No toca más que quedarse y esperar a que el seguro de la Master Card que tiene Sofia le cubra todos los gastos del hospital, parece ser que esta vez si que va a servir de algo tener seguro. Le dan el pronóstico de que la recuperación tardará no menos de 6 semanas.

Al tercer día Sofía evoluciona bastante mejor que la furgoneta. Dave ha regresado a la ciudad y quedo con él en Cintsa pero los resultados no son los esperados.Tras haber montado todo, la bomba de agua reparada inclusive, la furgo se sigue sobrecalentando. Me dice que igual es la junta culata, y con el sentimiento de que la mala suerte empieza a acompañarnos, decido que hasta aquí llegó, y el mismo Dave me hace la oferta de comprarme la furgo por una cantidad ofensiva y ridícula de 300 euros (furgo y todo lo que esta lleva dentro). Este tipo de ofertas no ayudan a tomar decisiones, por lo que le hago saber que estaremos en contacto pero sin prometerle nada. Sofia con la cadera fisurada y la furgo casi muerta. Vaya plan, ¿no?
Sofia va mejorando de tal manera que al sexto día le dan el alta del hospital. Bob y Leslie nos acogen en Gonubie ofrenciéndonos hospedaje el tiempo que sea necesario para la recuperación. Desde luego este tipo de cosas no suceden cada día y les estaremos eternamente agradecidos por su ayuda y hospitalidad. En estos casos quien puede hablar de mala suerte!
Sofía esta muy limitada con las muletas y al principio cualquier pequeño paso es un gran paso. Y así van pasando los días hasta que ha ido cogiendo una autonomía alucinante pasado un mes.
En este tiempo Bob nos presentó al hijo de un amigo suyo que resulta ser mecánico de la Peugeot de East London, Kevin. Vaya casualidades.  Quedamos un sabado por la mañana para ir a Cintsa a mirar la furgo con él. Increiblemente la furgo después de un par de retoques no se calienta, ¿es posible?.
La arrancamos, me ayuda con su 4x4 a sacarla de las malezas en la que ésta empieza a convivir y en menos de lo que canta un gallo la furgo está en la carretera rodando dirección a Gonubie. Que alegría contradictoria he sentido de nuevo al estar al volante, cuando tan solo hace unos días ya la daba por perdida y vendida. Es alegría y miedo al mismo tiempo, porque no las tengo todas de que esté salvada por completo. Fé.
Sofia se va recuperando y la furgo está en proceso de recuperación también. Hace cinco semanas des del accidente y Sofía ya empieza a moverse con mayor agilidad y siente más una molestia que el dolor que tenía hasta hace poco, y aunque aun depende de las muletas ya vemos cerca el día que se las saque de encima. Suponemos que en un máximo de dos semanas ya nos la necesitará aunque esto  no significa  la vuelta inmediata a una vida completamente normal, pero si un gran paso hacia una perfecta y rápida recuperación.
En cuanto a la furgo, estamos en ello y ojalá su recuperación fuera como la de Sofía, pero entre una cosa que reparamos y otra que sale de nueva, vamos haciendo con el amigo Kevin.
Así esta el tema para los entendidos. Acabamos de reparar una fuga de agua que tenia el motor y le hemos sacado las dos ballestas rotas de las suspensión trasera (si si, las que pusimos en Marruecos). Tenemos el problema de que los sensores de temperatura funcionan pero el indicador de temperatura marca siempre por debajo de 50. Lo más grave de todo es que tenemos demasiada presión en el sistema de refrigeración, y Kevin me ha dicho que podría ser un problema del tapón del vaso de expansión, así que mañana a primera hora voy a comprar uno nuevo y a rezar para que el problema venga de una tonteria tal cual y no de la junta  culata. Por favor todos juntos un padre nuestro.

Y así andamos, entre médicos y mecánicos el viaje se ha convertido en algo bien peculiar. Pensamos que como mínimo nos quedaremos dos semanas  más en casa de los Clayton,  dependiendo del estado de Sofía, como para empezar a viajar un poco, y claro está, dependiendo de como la furgo quede después de todo el tejemaneje intenso que le estamos dando. Todo ello solo el tiempo  lo dirá. Así que todo queda en el aire, esperando que las cosas vayan mejorando poco a poco o como mínimo que se aclaren las posibilidades que nos quedan ante tanto inconveniente.

Os mandamos infinitos besos y abrazos incondicionales a todos, y muchos deseos de amor, salud y viajes. Ojalá todo salga tan bien que podamos explicar mil nuevas aventuras en el siguiente blog!!! 

jordi y sofía




"en mi mundo .. en mi camino"