Hola a todos. Aquí seguimos con mil historias que nos han pasado en nuestro camino por tierras africanas. Cada vez un poco mas al sur, con algunos inconvenientes mecánicos en la fragon, las pistas empezaron a empeorar, los paisajes cambian,.. el África Central es un nuevo viaje.
Después del monte Camerún nos fuimos al norte del país, hacia unan zona montañosa y verde, Bamenda y sus alrededores, donde hemos empezado a tener verdaderos problemas con los frenos. Eso quiere decir que nos hemos quedado sin frenos un par de veces. Hemos intentado arreglarlos, pero parece que la incompetencia mecánica nos sigue, y por más que nos han cambiado pastillas y desmontado la bomba de freno, no hay quien nos los arregle, lo cual a veces llega a ser desesperante, muy desesperante. Menos mal que el cumpleaños del Barto ha sido la excusa perfecta para relajarnos y tomarnos unas cervecitas ricas,… una pequeña celebración muy especial.
Los comentarios comunes son de que nunca nos perdonaran a los catalanes por haber dejado ir a Eto’o del Barça, aunque seguramente ahora todos estarán muy contentos por lo de la UEFA,.. Aquí el futbol es una verdadera droga. ( la mitad de la población barcelonista y la otra del Inter ).
Aquí nos alojamos en un pequeño “camping” de la Iglesia Presbiteriana, que por varios motivos será nuestra casa por dos semanas. El pasaporte que debería llegar el día lunes con la valija diplomática de la embajada española, no llegó a Camerún por el problema de los vuelos en Europa por lo de la erupción del volcán islandés, y deberemos esperar al lunes siguiente. El carne de passage lo recogemos sin problema. (Aleluya!!!, vaya descanso!)
En el camping encontramos un grupo de moteros que se dirigen también al sur. Un alemán, dos nova zelandeses y un australiano. Peter, el viejo solitario de Tasmania, está dando la vuelta la mundo en su moto, aunque está algo jodido porque cargo su BMW en un camión para superar unos tramos chungos, y el camión acabo volcando cargándose parte de la moto, y que casi mata al pobre, abriéndole una brecha seria en la frente.
Los chicos nos explican que han encontrado unos franceses que venían del Congo. Les habían detallado el estado de las carreteras, y explican que hay un tramo de unos 200 kilómetros terribles, entre Franceville y Oyo, llenos de arena, muy duros. Con tal información nos han dejado temblando. Ya sabíamos que se venían pistas chungas, pero siempre esperas escuchar algo como “..en realidad no es tan dura”, “que normalmente se exagera..”, “..con la furgo si que pasareis” o algo así como “ ..tranquilos, los chinos ya han hecho una autopista de diez carriles en aquel tramo”!!
En vista de la información recibida actualizada, decidimos por todos los medios propios posibles subirle la suspensión a la furgo, soldándole una extensión a los amortiguadores (made in Barto). Después de ver lo mal que trabajan los mecánicos en estas tierras, decidimos hacerlo nosotros mismos. Al desmontar el primer amortiguador, vemos la chapuza que nos habían hecho en Ougadougou cuando hicimos el primer intento de subir unos centimetros la furgo. ¡Estamos pensando enviarles una carta bomba!!¿Alguna sugerencia?
Así que manos a la obra. Con el ingenio y las manitas del Barto, la súper ayuda de Peter, Jordi haciendo lo que puede y Sofía haciéndonos la comida y yendo a buscar tornillos por la ciudad. No ha sido demasiado fácil, sobretodo volver a poner el primer amortiguador.
También hemos cambiado el tamaño de las llantas traseras, comprado ruedas para el terreno, y definitivamente decidimos quitarnos peso, dejando solo la mitad de la baca, quitando los arcones, vendiendo la nevera, bicicleta, toldo,… todo… ya que se vienen nuevas aventuras, y mejor que nos pille ligeros. Ay mama! ¡Ya tenemos la fragotunning…!
En uno de los viajes de Sofía por la ciudad a buscar tornillos, se ha encontrado con la poli de migración haciendo control de pasaportes, y como no tenia la documentación encima se la han llevado a comisaria, dándole primero un tour por la ciudad, mientras la poli seguía haciendo su trabajo e iba deteniendo a todo ilegal que había por las calles, que aquí en Camerún no son pocos. Es increíble la inmigración ilegal que hay dentro de la misma África. Bueno, la cosa no acaba más que en un pequeño susto y presentando su pasaporte en la oficina de migración para que la dejaran salir.
Gabón es verde, todo una selva impresionante. En la carretera a penas se encuentran pueblitos de cuatro casas y camiones locos arriba y abajo, conducidos por malasios, chinos y gaboneses, que a un ritmo frenético van deforestando este pulmón verde del mundo.
Después del primer susto al haber buscado una pista para dormir y quedarnos encallados en el barro después de llover durante la noche, paramos en uno de esos minipueblos a tomar un café. Cuando de repente se escucha como un estallido, cataplannn! Igual a un tiro, pero lo único que se ve es nuestra furgo aparcada enfrente nuestro,.. mierda!! Se ha roto un muelle de la suspensión!!! Por queeeeeeee???? Con todo el curro que supone, desmontamos de nuevo suspensión, y después de plantearse que hacer, Sofía y Barto se van al pueblo más cercano, a unos 80 km a intentar moldear y adaptar el muelle roto.
Se hace, vuelven y al día siguiente ya está de nuevo todo montado y en marcha, a ver si resiste el invento!
Después de atravesar paisajes increíbles, llegamos a Libreville, donde nos espera Yvette, contacto de Couch surfing de Sofía, que vive en una supercasa a primera línea de mar con su hermano .
Todo un lujazo.
Han sido unos días buenos en Libreville, bien acogidos, bañitos en el mar y comer bien. Hasta hemos tenido que dar una pequeña conferencia para un grupo de jóvenes en un proyecto de liderazgo, explicándoles nuestra experiencia, pero sobretodo para motivarles a viajar. Raro, todo muy raro, o no?
Gabón tiene presidente nuevo desde hace unos 6 meses, aunque ya os podéis imaginar, es el hijo del que se murió. Es una democracia subjetiva, aunque la gente no puede hacer nada al respeto y se conforman diciendo que el hijo, Ali, es mucho más permisivo que su difunto padre y está haciendo cosas buenas para el país. Dicho país, riquísimo en madereras, petróleo, diamantes, … tiene apenas una carrera asfaltada des del norte hasta la capital, y el resto del país está conectado por pistas. Esto último parece que va a cambiar con la gigantesca intromisión económica de los chinos en África.
Salimos con la intriga de si pasaremos o no la siguiente prueba, por llamarlo de alguna manera. Primero una pista de unos 400 kilómetros de la que hemos leído alguna cosa, pero de la que no tenemos información demasiado reciente. Según todo lo que hemos averiguado, contando que la información en África nunca es de confianza, es la mejor ruta para llegar al Congo, porque la que va directa al sur, parece ser que no está del “todo mal”, pero justo llega a zona rebelde.
La sorpresa es que la pista está arreglada en la mayoría de los tramos, y es que los chinos se están poniendo las pilas en cuanto a retomar decenas de proyectos viales. El tema de las condiciones laborales y calidad del producto final creo que lo dejamos para futuros debates.
El paisaje es precioso, muy diferente del que habíamos imaginado, pero desde luego alucinante. En tres días llegamos a Franceville, con unos tramos finales de asfalto, nuevito nuevito.
A uno se le ponen los webss de corbata, sobretodo si nos han dicho que no pasaríamos de ninguna de las maneras, que incluso los 4x4 quedan atrapados en la arena y hay que acudir a rescatarlos, que ni en un mes seriamos capaces de atravesarla,.. casi 300 kilometros…
Carrerilla, acelerón, y el Barto al volante de la fragon conduciendo a lo rally, pero con la J5!! Vamos palláaaá!!!!
No pasan ni dos kilómetros que ya estamos atascados y paleando, con las planchas de arena, y buscando un árbol para fijar el tráctel que por suerte heredamos del Niño (igual que una pala, y las plachas!! Y menos mal). Madre mía lo que se nos viene!! Más de dos horas y conseguimos sacar la furgoneta.
Unos seis kilómetros después ya volvemos a estar atrapados, esta vez parece peor, aunque por suerte en la noche pasa un camión que nos saca, parte el cable dos veces de los tirones que nos mete y nos arranca medio parachoques, y aun de milagros que no nos arranca el eje de la rueda. Empezamos a ver donde nos hemos metido. ¡PERKAL!!!
Llegamos a un pueblecito en medio de la nada, bajo la atenta mirada de niños y pobladores, donde se ofrecen dos chicos a acompañarnos un tramo, al menos hasta el siguiente pueblo. Al parecer por los rasgos y sobretodo el tamaño, son pigmeos. Nos dirigimos hacia el pueblo donde está la pequeña oficina aduanera de migración congolesa, unos 15 kilómetros más adelante, por el camino menos arenoso. Pero efectivamente volvemos a quedarnos atrapados en el arenal. Nos encontramos en medio de la pista bien encallados, cuando aparecen una caravana de camiones acompañados de una retro y una aniveladora, que en este caso nos sacan, no sabemos si por ayudar, o más bien para sacarse del medio a estos turistas inconscientes que interfieren el tráfico pesado. A los cinco minutos ya estamos otra vez encallados, aunque esta vez hasta se nos ha salido el neumático de la llanta, y por los pelos no nos cargamos la transmision. Vaya tortura. Con la ayuda de pigmeos, policías de migración y medio pueblo sacamos la furgo.
Las noticas aquí son que la pista más adelante se pone peor,.. ¿como que peor? ay mama! Desde luego, no habían exagerado con la información, más bien se habían quedado cortos, hay reconocerlo.
Así que después de sellar los pasaportes en una pequeña cabaña aduanera hecha íntegramente con hojas de palmera, y comprar 5 cebollas, que es lo único que hemos encontrado en el pueblito, continuamos.
Es aun de noche y ya estamos subiendo sin creernos lo que nos está pasando.
Nos acompaña un tramo y a partir de aquí formamos parte de una alucinante caravana de dos camiones enormes, una volqueta, una retro, una aniveladora, los choferes africanos, y un par de chinos encargados de la supervisión.
Es increíble ver como incluso los camiones se atascan y tienen que ser tirados por una y otra maquina en medio de este caos de pistas, como patinan. Es alucinante que nos estén ayudando. Todo es muy surrealista. Nos damos cuenta de la suerte que estamos teniendo a medida que vamos haciendo kilómetros, “.. por aquí no hubiéramos pasado, por aquí tampoco…” ¡ni en un mes hubiéramos salido por nuestros propios medios de este lio!
Finalmente, después de haber sido remolcados unas cuantas veces y otros hacerlos conduciendo al más puro estilo rally, llegamos a Okoyo, donde les damos una buena propina a los choferes de las máquinas. Si no hubiera sido por ellos donde estaríamos.
A partir de aquí los chinos están trabajando para arreglar la pista, donde incluso hay tramos con asfalto, aunque eso no impide que nos volvamos a quedar atascados en la arena de nuevo, que quiere decir vuelve a las palas y planchas. Con tanto quedarse encallados, la furgo empieza a dar síntomas de estar cansada, pero sobretodo de que el embrague empieza a patinar, se ha gastado demasiado. Aun así no toca otra que continuar como podamos hasta un pueblo donde podamos llevarla a taller. Calculamos que a unos 100 km. En una de esas, medio eufóricos por haber cruzado tal pista, compramos unas piñas en un pueblecito, y paramos más adelante a comerlas. ¡El motor no vuelve a arrancar!
Nada por aquí, nada por allá, y sin saber que mirar ni probar en el motor, aparece un 4x4 con un blanco, Michel. Dice trabajar en Okoyo, donde tiene su propio mecánico, y que si queremos nos arrastra, pero 45 kilómetros hacia atrás. Estamos con la duda, pero sin demasiadas opciones más, estando en medio de la nada, y según él, a treinta kilómetros de un pueblo en el que no encontraremos ningún mecánico. Aceptamos su ofrecimiento y su hospitalidad. Michel resulta ser un francés, con un largo historial en África. Está a cargo de la supervisión de la construcción de la carretera. De repente estamos tomando un excelente vino francés, duchándonos con agua caliente, durmiendo en una cama enorme… ¿como sucederán estas cosas?
El mecánico nos dice que tenemos un problema de batería, y le ponemos una nueva adaptada, (aunque hay que ver si en realidad no hay un problema de alternador), pero nos dice que no nos puede reparar el dichoso embrague. De verdad que lo vemos mal para llegar a la zona asfaltada, aun a 120 kilómetros, pero Michel dice que nos puede acompañar un coche de la empresa por si tuviera que remolcarnos en algún tramo.
Queremos encontrar otra solución y acabamos yendo a hablar personalmente al taller contiguo que hay de los camiones chinos, y después de hablar con el jefe messier Ning como hemos podido, acepta que sus mecánicos nos desmonten el embrague. Nunca hubiéramos pensado que fuera tanto trabajo y casi lloramos al ver todo lo que desmontan de la furgo para llegar al disco de embrague. El problema es que no hay disco adaptable ni material para remacharle. Hay que tener pazciéncia, y enviamos a uno de los trabajadores de Michel a Brazzaville a que lo adapte.
Entre todo este lio mecánico, que parece que es de lo que va un poco el viaje últimamente, disfrutamos de una hospitalidad alucinante, buenos ratos, muy buena comida que nos prepara cada día Roger,.. es como un descanso físico, y recuperación de energías, aunque en realidad todos esperamos ansiosos el momento de tenerlo todo solucionado para poder continuar . No nos podemos quejar, la verdad. Nos montan el embrague en un par de dias, y es el momento de continuar. Es el momento de despedirnos de Okoyo, y de la gran familia que hemos hecho estos dias.
La pista continua por arena,
pero a partir de aqui esta practicamente toda pisada, por lo que llegamos al asfalto, no sin decir que con nuevos problemas y es que esto parece ser el nunca acabar. Que carajo habran tocado estos malditos mecanicos?
Llegamos a Brazzaville. y toca de nuevo mover hilos, embajadas, mecanicos, gente o referencias de gente para ponerse a buscar las piezas que necesitamos y las que se dejaron por poner los mecanicos de Okoyo. Quien no ha oido decir que lo primero que necesita uno para venir al Africa es paciencia. ¿Pero tanta es posible?
Asi que aqui estamos, artandonos de paciencia en medio del Congo, buscando soluciones e intentando confiar en lo inconfiable, despues de la cantidad de las malas experiencias y las pocas alternativas visibles. ¿será el final de la J5? ¿encontraran nuestros amigos un mecanico que sepa lo que se hace? ¿habran piezas de recambio? ¿podran estos tres blanquitos llegar a tener la paciencia que necesitan???
no se pierdan el siguiente capitulo de .... fra gon africaaaa!y hasta aqui el ultimo fragon. Mandamos amor, besos y abrazos incondionalmente,... petons a la Clareta, mucha buena vibra a la Marta y la Roser y a sus respestivas barrigotas. Os echamos de menos a todos, es inevitablemente inevitable...!!!! Jose, gràcies!!
